Por: Armando Mayorga 12 mayo, 2016

Comienzo por el final: lo peor de esta novela es que todo es cierto. El juicio, entonces, no es para aclarar si lo publicado es difamatorio, sino para castigar a los que filtraron a periodistas datos secretos que dieron pie a dos libros sobre las oscuras finanzas del Vaticano.

Sentados ante los jueces están monseñor Lucio Vallejo Balda (español) y la laica italiana Francesca Chaouqui. Ambos traicionaron la confidencialidad con la cual el papa Francisco encargó a una comisión, en julio del 2013, investigar las finanzas del Vaticano.

Vallejo filtró los resultados a Gianluigi Nuzzi, quien escribió el libro Vía crucis, y a Emiliano Fittipaldi, quien publicó Avaricia . Vallejo fue tan atrevido que grabó al Papa en la reunión donde anunció a los cardenales la investigación, y le pasó el audio a Nuzzi.

“Es necesario esclarecer las finanzas del Vaticano y hacerlas más transparentes”, decía Francisco. De seguido, se quejó del alza de un 30% en la planilla en los últimos cinco años; de “gastos fuera de control”; de contratos a proveedores deshonestos y del desvío del dinero donado para pobres.

El Papa fue contundente: “Cla-ri-dad. Esto se hace en la empresa más humilde y también debemos hacerlo nosotros”. Pese al pedido, los investigadores toparon con la obstrucción de cardenales. Aun así, el informe reveló que varios de esos cardenales viven solos en “moradas principescas de 400, 500 e incluso 700 metros”; que “por cada euro que llega al Santo Padre, apenas 20 céntimos terminan en proyectos concretos de ayuda a los pobres” y, un dato alarmante: el Vaticano opera en rojo.

“El 2012 se cerró con un déficit financiero de 28,9 millones de euros”. Ese faltante hace que la “Secretaría de Estado se vea obligada a recurrir, cada año, a los recursos del Óbolo de San Pedro” (donaciones para pobres) para llenar el hueco en sus finanzas, publicó Nuzzi.

Vallejo, quien ya admitió que filtró la información, de seguro será condenado. Lo que no está claro es si la telaraña de poder en el Vaticano tolerará la ordenanza de Francisco de parar lujos y derroche.

El Papa, sin duda, necesita de oraciones para vencer tanta codicia... Porque, eso es lo que reflejan los “Vatileaks 2” –como se bautizó a esta filtración de documentos– y lo peor es que todo es cierto, porque ni el Vaticano los desmintió.

El autor es jefe de Redacción de La Nación.