Opinión

Una opinión antes del 6 de abril

Actualizado el 04 de abril de 2014 a las 12:00 am

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Una opinión antes del 6 de abril

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En este verano de noches tersas como el mar, se asoma ya la mañana cálida y sorpresiva del 6 de abril. Se ha retirado un candidato, y otro sigue en la brega; pero tendremos presidente. La patria descansará en paz. Sin embargo, habrá que movilizar a muchos ciudadanos, insensibles a los problemas del país, sacarlos de la casa y hacer que vengan con una actitud patriótica.

El país no puede ser presa de la “psicología del vacilón”, el indiferentismo y la fatídica frase “me la juego”, causante de tantas muertes. Hasta un motociclista pedía una calle exclusiva para hacer piques…

Pidámosle al cielo el milagro de que la próxima Asamblea Legislativa no se convierta en una municipalidad nacional, y que haya una efusión de luz sobre la inteligencia y la voluntad de sus integrantes y asesores. Asimismo, dejemos de pensar que las elecciones son un capricho de los políticos y sus partidos son una necesidad colectiva, si queremos vivir en paz, derecho y libertad.

La democracia no es invencible; nunca ha sido una conquista permanente: se nutre del voto. No es tampoco como el Seguro Social y sus hospitales, que los visito solo si estoy enfermo.

Esperanza. El sistema democrático republicano, cada cuatro años, espera una inyección intravenosa de los ciudadanos que lo sustente y vivifique, para que no entre en coma y sucumba. Siempre será poco todo cuanto se haga por sacar de tanta insensibilidad y del superable vacío moral en el que ha caído el costarricense.

Por lo mismo, se debe tomar conciencia de su estado y movilizarse por su propia cuenta, sin esperar que lo movilice el partido, el vecino o el Estado.

Esta segunda ronda debe concebirse como una valiosa oportunidad para salir de la pereza, la comodidad y el indiferentismo. No en vano el artículo 93 constitucional consagra la obligatoriedad del sufragio, del voto, como una “función cívica primordial”.

Todo esto debe remover las conciencias para que actuemos en consecuencia.

Con ocasión del 6 de abril, pensemos en Costa Rica, no en el partido de fútbol, las novelas o las noticias. La vida es un juego de prioridades inteligentes. La esperanza queda abierta.

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