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10 de octubre: Día Mundial contra la Pena de Muerte

Actualizado el 10 de octubre de 2012 a las 12:00 am

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10 de octubre: Día Mundial contra la Pena de Muerte

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Francia se ha empeñado en lanzar una campaña para la abolición universal de la pena de muerte. El ministro de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, ha hecho de este tema una prioridad de su acción en materia de defensa de derechos humanos.

El 27 de setiembre tomó la iniciativa en Nueva York de celebrar una reunión de alto nivel en torno al tema “La pena de muerte: de la moratoria a la abolición”, en la cual participaron renombradas personalidades abolicionistas. En colaboración con Naciones Unidas y la sociedad civil, este evento perseguía alentar al mayor número de Estados a dar el paso definitivo entre la moratoria de facto y la abolición en el ámbito del derecho, con la finalidad de poner un término definitivo a esta práctica cruel e inhumana.

El lanzamiento oficial de la campaña francesa en favor de la abolición universal de la pena de muerte tuvo lugar el 9 de octubre, y reunió en París a actores y defensores de la abolición, presidentes y representantes de ONG, intelectuales y abogados de condenados a muerte venidos del mundo entero. Varias reuniones están previstas: el Congreso regional contra la pena de muerte en Rabat (Marruecos) en octubre de 2012, la nueva etapa de votación de la resolución bienal de la Asamblea General de Naciones Unidas que llama a la instauración de una moratoria universal en el otoño 2012, así como el V Congreso Mundial contra la Pena de Muerte previsto en Madrid en junio de 2013.

Situación mundial. Hoy en día se puede constatar una tendencia a la baja en la cantidad de condenas de muerte y ejecuciones en el mundo entero. En veinte años, más de 50 Estados se han convertido al abolicionismo en el derecho. Actualmente, 97 Estados han abolido la pena de muerte para todos los delitos, 8 para delitos comunes y 36 respetan una moratoria sobre las ejecuciones: en total 141 Estados. Pero la pena de muerte se sigue aplicando en 57 Estados y territorios.

Son 23 Estados que desde 2011, han llevado a cabo ejecuciones. Si bien la cantidad de países que realizan ejecuciones disminuye, Amnesty International enumera 676 ejecuciones en 2011, que, comparadas con las 527 en 2010, demuestra un aumento en las ejecuciones en el núcleo duro de países como Arabia Saudita, Irán e Irak. Además, la cifra real es difícil de determinar por indisponibilidad de estadísticas oficiales de ciertos Estados, como es el de China. La cantidad de condenas, por otra parte, ha disminuido, pasando de 2024 en 2010 a 1923 en 2011.

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Acción de Francia y de la Unión Europea. La Unión Europea y Francia consideran la pena de muerte como un tratamiento cruel e inhumano, y su abolición contribuye a la protección del derecho a la vida. Ningún sistema jurídico está al abrigo de un error judicial, susceptible de arrastrar la pérdida de una vida humana de manera irreparable.

La pena de muerte no es para nada útil en la lucha contra el crimen. Se considera que no tiene utilidad preventiva y constituye, por el contrario, un signo del fracaso de la justicia.

La UE y Francia defienden sistemáticamente esta posición ante terceros países. Han llevado la iniciativa y han apoyado plenamente las resoluciones adoptadas en diciembre de 2007 y 2008 por la Asamblea General de Naciones Unidas, llamando a una moratoria universal sobre el recurso a la pena de muerte. En 2008, 106 Estados votaron a favor de esta resolución (incluido Costa Rica) y 107 durante la AG del 2010.

Costa Rica figura dentro de los países pioneros en abolir la pena de muerte y lo hizo desde el siglo XIX; jugó y juega un papel particularmente activo en los organismos multilaterales a favor de su abolición universal.

Francia abolió la pena de muerte en 1981, poco después de la elección del presidente socialista François Mitterrand. Fue durante un vibrante discurso que el exministro de Justicia Robert Badinter, hizo votar en Francia la abolición sin condiciones: “Tan terrible y odioso como puedan ser sus actos, no hay ninguna persona en este mundo totalmente culpable y por quien haya que desesperarse por siempre. Tan prudente como pueda ser la justicia, la justicia sigue siendo humana y por lo tanto falible”.

La lucha contra la pena de muerte es un combate a largo plazo y sus avances son visibles en todas las regiones del mundo. La abolición cada año por parte de más Estados, el número cada vez más reducido de Estados refractarios a establecer una moratoria y el no restablecimiento de la pena de muerte, son signos alentadores, signos crecientes de una toma de conciencia mundial.

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