Por: Nuria Marín Raventós 26 abril, 2015

La pasada Semana Santa tuve la oportunidad de visitar Argentina, una experiencia de sabores mixtos, pues sus bellezas y riquezas naturales y humanas contrastan con el desánimo de un pueblo esperanzado en un cambio de cara a las elecciones presidenciales del próximo octubre.

¿Qué pasó con aquel país que a finales del siglo XIX y principios del XX representara para miles de inmigrantes, especialmente de nacionalidad española e italiana, el homónimo en el sur del “gran sueño americano”, que estaba entre las 10 más grandes economías y era reconocido como “el granero del mundo”?

Muchos intentos se han hecho por describir y entender lo qué pasó en estos últimos 100 años, e imposible hacerlo en esta corta columna, basta decir que se le atribuye al premio nobel de economía Simón Kuznets el haber afirmado: “Hay cuatro tipos de países en el mundo: desarrollados, subdesarrollados, Japón y Argentina”.

Si la estabilidad y el crecimiento fueron cruciales para forjar su riqueza antes de 1930, una serie de golpes militares (1930, 1943, 1955, 1966 y 1976) unidos a controversiales decisiones políticas, debilidad de las instituciones y la no reconversión y modernización productiva significaría un deterioro paulatino, cuya desmejora se acentúo en la década de los setenta y ochenta.

De manera reciente, uno de sus momentos más difíciles sucedió a finales del 2001 y principios del 2002, lo que generó una sucesión de cinco presidentes en 12 días, y que la pobreza se aproximara al 60%, antesala y circunstancias en las que asumiría Néstor Kirchner, en mayo del 2003.

Si otrora el apellido Kirchner fue un símbolo de estabilización, recuperación y esperanza, ya no lo es más; su viuda y dos veces presidenta, Cristina Fernández, concluirá su paso por la Casa Rosada con altos niveles de impopularidad y la credibilidad de su gobierno erosionada por múltiples casos de corrupción, intentos por debilitar el poder judicial y crecientes dudas, entre otros, por el caso Nisman. Los indicadores económicos son retadores, como lo demuestra la publicación Perspectivas de la Economía Mundial, del Fondo Monetario Internacional, con una proyección negativa para Argentina del -0,3% para el 2015.

Pienso que para hacer realidad la letra de la canción No llores por mí Argentina serán necesarios cambios profundos y estructurales en ese hermoso país, que para recuperar su gloria podría tomar como guía los aciertos de su vecino Chile.

La autora es licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica y máster en Artes Liberales por Harvard University. Es co-fundadora y Vicepresidenta del grupo empresarial “Álvarez y Marín Corporación” grupo con más de 1.500 trabajadores en actividades diversas: agroexportación (banano), finanzas, inmuebles y turismo.