Opinión

Un nuevo hospital de geriatría

Actualizado el 15 de marzo de 2014 a las 12:00 am

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Un nuevo hospital de geriatría

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Costa Rica requiere seguir preparándose a conciencia para el crecimiento explosivo que experimenta nuestro país, en relación con el número de personas adultas mayores que tendrá en los próximos años.

Hemos venido comentando en artículos previos sobre la necesidad manifiesta de ser oportunos en relación con los servicios especializados en geriatría y gerontología. En ese orden de prioridades, se debe iniciar la edificación de un nuevo Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología. Los estudios que ha realizado la Dirección de Proyección de Servicios de Salud de la Caja Costarricense de Seguro Social son contundentes respecto a la necesidad de este nuevo centro médico.

En primera instancia, el Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología, no se puede ampliar en la ubicación actual, puesto que dicha infraestructura fue diseñada para tratar a pacientes tuberculosos jóvenes e independientes y no para tratar, ni estudiar problemas de salud de personas adultas mayores que, en su mayoría, presentan limitaciones físicas y necesidades de supervisión.

Además de esto, la extensión del terreno que ocupa el hospital ya ha sido agotada, presentando como inconveniente la realidad de que no puede crecer más. Por último, la ubicación actual del hospital limita la adecuada accesibilidad, debido a que esta es una zona importante de tránsito vehicular, próximo a colapsar.

La urgencia de edificar un hospital geriátrico se da en una coyuntura caracterizada por el franco envejecimiento en el que está inmerso nuestro país, y al cual nuestra sociedad debe formular múltiples respuestas, debido a las complejas necesidades que tienen y pueden llegar a tener todas las personas adultas mayores.

Necesidades. Esta nueva construcción debe tener un diseño y ambiente idóneo para atender casos geriátricos, correspondientes al III nivel de atención, durante las 24 horas del día, además poder capacitar y entrenar el recurso humano especializado en geriatría y gerontología, así como de otras disciplinas, que se necesitarán en los próximos años.

Paralelamente a esto, debe tener la capacidad de poder realizar investigaciones en Geriatría y Gerontología, de las enfermedades y tratamientos, que padecen las personas adultas mayores en Costa Rica.

Esta nueva construcción debe continuar desarrollando acciones importantes de gran proyección comunitaria para contribuir, no solo con la atención directa en el ámbito hospitalario, sino también continuar con la labor de fortalecimiento de acciones de asesoría y educación continua, que procuren mantener a las personas adultas mayores en sus domicilios, una vez resueltos sus problemas de salud, de una forma planificada, para ser exitosos en su reinserción a sus casas y comunidades.

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Una coyuntura importante a tomar en cuenta para concretar la edificación de un nuevo hospital de geriatría y gerontología, se encuentra asociada con la realidad actual del país, que actualmente enfrenta un “bono demográfico” positivo; es decir, nos encontramos en un momento en el que gozamos a nivel de la economía de una relación de mayor productividad, asociada con una mayor cantidad de trabajadores jóvenes, o de población económicamente activa versus personas económicamente inactivas.

Esta circunstancia que en la actualidad experimenta Costa Rica y que no se mantendrá de forma indefinida, debido precisamente al aumento de personas mayores, debe llevarnos a reflexionar y tomar decisiones, para la realización de una obra, que debe iniciarse sin demora, con el propósito de que nuestro país se prepare para dar respuesta a las demandas de atención de la salud para las personas mayores. Todo esto, debe hacerse en un lugar estratégico y accesible para enfrentar de una manera oportuna las consecuencias del proceso de envejecimiento en el que estamos inmersos.

Esta obra es una iniciativa visionaria para los próximos 100 años y será junto con los departamentos de Geriatría y Gerontología, de toda la red hospitalaria costarricense, que, de una manera ordenada y conjunta, se realicen las acciones necesarias, oportunas e inteligentes para hacerle frente a esta enorme demanda de servicios de salud de las personas adultas mayores en el futuro inmediato y de largo plazo.

Dios ha de querer que podamos ser costarricenses visionarios para hacer este nuevo hospital, muy pronto, una realidad.

Fernando Morales M., director general del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología.

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