18 mayo, 2016

El 8 de mayo en la sección Cartas de La Nación, el Dr. Allan López Saborío escribió que no debe construirse el nuevo hospital de Cartago en el lote adquirido para ese fin y pide la no aprobación del préstamo.

Una de las razones que da es que está expuesto a la caída de cenizas volcánicas. El pasado miércoles en la madrugada, al igual que lo ha hecho en meses anteriores, el volcán Turrialba envió al este de su cráter inmensa cantidad de ceniza, la cual fue a dar a parte de San José, Heredia y Alajuela. Igual había sucedido entre 1963 y 1966 cuando el volcán Irazú lanzó toneladas de material que llegó incluso en alguna oportunidad hasta el lago de Nicaragua. Pero en Cartago no cayó.

A lo largo de la falla tectónica local que supuestamente atraviesa el lote, y que se dice fue la que originó el terremoto de 1910 en Cartago, están construidas gran cantidad de edificaciones y en este momento hay varios proyectos habitacionales sobre los que nadie dice nada. Pareciera que no hay problema de construir cualquier cosa menos el hospital, aunque este se haga con los adelantos antisísmicos y sin tentar las alturas.

Se habla de los costos de una construcción de este tipo, pero se ignora el costo de volver atrás en el proyecto, desechar terrenos y comprar otro no se sabe dónde. Ese costo es mucho mayor. El hecho es que se licitó con todas las de ley y de entre cerca de diez ofertas se escogió con criterio técnico.

Este proceso demostró que no hay muchos terrenos aptos por ubicación, tamaño, accesos y servicios para este proyecto. Dato curioso es que algunos que se han opuesto a este sitio antes promovieron el cambio por otro terreno, según ellos más seguro, pero que resultó más cercano a la famosa falla y con carencias en otros aspectos.

Estudios. Se dice que el sitio es inundable y expuesto a lahares de ríos que pasan cerca, y nos refieren a lo ocurrido allá por 1570, hace 450 años. Los ríos que pasan por acá están cerca de poblaciones que tienen decenas, quizá centenares, de años y ahí se mantienen.

Esos ríos, que quizá alguna vez fueron caudalosos, no lo son ahora tanto merced a la población de la zona y reciben mantenimiento de sus cauces precisamente por esa razón. Los estudios que sí se hicieron demuestran que es posible construir, y así fue dicho por técnicos que estudiaron el lugar.

Las afirmaciones de ahora intentan desautorizar esos estudios. Incluso se dice que el Colegio de Geólogos hizo un estudio, pero por correo electrónico Jorge Herrera Ocampo, director ejecutivo de ese ente, me informó que no han hecho ningún estudio en el lugar.

Preocupa que la oposición a este proyecto, la cual incluso se atreve a vaticinar acciones del Banco Mundial, postergue de nuevo una necesidad de la población de Cartago y del occidente del país.

El autor es integrante de la Junta de Salud del Hospital Max Peralta.