Opinión

Hacia un nuevo estándar vial

Actualizado el 23 de junio de 2014 a las 12:00 am

Opinión

Hacia un nuevo estándar vial

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Desde muchos años atrás, el clamor y la aspiración del pueblo costarricense por tener una red vial de primer mundo, que mejore su calidad de vida y potencie la competitividad-país ha aumentado de manera considerable; sin embargo, decenas de proyectos inconclusos o de ejecución extremadamente lenta, problemas prematuros en obras nuevas y sonados fallos como los acaecidos en la trocha 1856, la sustitución de la losa sobre el río Virilla en la carretera General Cañas, y las fallas prematuras en la Ruta 27, han minado la confianza de los ciudadanos en la capacidad de nuestras instituciones por proveer tan preciado anhelo.

El cambio de gobierno, y los ofrecimientos en campaña del nuevo presidente en este tema parecieran constituirse en el golpe de timón requerido para subsanar las grandes falencias en infraestructura que nos aquejan. Pero no basta solamente con tomar decisiones a nivel político ya que debe haber una reeducación y mejoramiento de los cuadros técnicos de todos los grupos que están dedicados a diseñar, construir e inspeccionar las carreteras y puentes que el país necesita.

Así las cosas, aunque pareciera lógico y sea vox pópuli que el país debiera aspirar a tener corredores estratégicos, como la carretera Interamericana, las mallas viales urbanas, y el corredor norte de alta capacidad entre La Cruz y Guápiles, con niveles de servicio mucho mayores, hay grupos técnicos que históricamente, y por una visión que aún no termino de entender, se niegan a diseñar y promover obras de gran envergadura.

Diferencias de fondo. Son incontables las reuniones y los debates técnicos en que he participado, donde he escuchado la justificación de proyectos pírricos, con visión de tercer mundo, con los argumentos de que no contamos con recursos, de que somos un país pobre o de que en algún momento se realizarán las obras faltantes.

Desafortunadamente, estas diferencias de concepción de desarrollo de infraestructura son de fondo y no de forma, y han alejado a instituciones como el LanammeUCR de incidir más profundamente en la reconstrucción de la vialidad nacional.

De esta manera, debemos diseñar dichas rutas para proveer velocidades de operación mínimas de 90 km/hr, al menos dos carriles por sentido con ancho apropiado, espaldones, condiciones de seguridad bien incorporadas, inexistencia de semáforos o intersecciones que detengan el flujo vehicular, entre otros. Requerimientos que nos permitan acabar, de una vez por todas, con los embotellamientos interminables y con obras que, aún sin estar en operación, ya no representan solución alguna a la problemática para la cual fueron diseñadas.

Por lo tanto, enderezar el rumbo en materia de infraestructura requiere elevar el estándar vial del país y que definamos entre todos a qué red vial aspiramos para desarrollarnos. Para ello, se debe contar con el concurso de grupos técnicos con visión de primer mundo, con prácticas de planificación adecuadas y de largo plazo, que no desdeñen el conocimiento técnico, que dejen el empirismo, que sean agresivos en ejecución de obra, y sobre todo, con valores éticos y morales que los hagan poner a la patria primero, por sobre todo otro interés.

Parece que vienen cambios. Todos lo esperamos así, por el bienestar de la Costa Rica actual y con el fin de garantizarles una red vial del Primer Mundo a las próximas generaciones.

  • Comparta este artículo
Opinión

Hacia un nuevo estándar vial

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota