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El nuevo capital

Actualizado el 09 de agosto de 2017 a las 10:00 pm

El mal nosha invadido y ya ha causado estragos muy significativos

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El nuevo capital no son las armas, el petróleo, el gas natural, los automóviles eléctricos. Nada se logra con que Piketty o cientos más nos hablen del capital de siempre. Como se sabe, el nuevo capital es el narcotráfico, ese que día a día se abre paso en el mundo. El mal nos ha invadido; ya ha causado dos estragos muy significativos: una ola de crecientes homicidios y la destrucción psicológica de personas, dominadas por la adicción.

Aparte de incumplir leyes vigentes, nada se consigue con destapar cabezas a supuestos delincuentes, si no se aportan pruebas contundentes. Además, de previo no puede exhibirse a quien puede salir absuelto, pues se le causaría a su honor un daño irreparable.

Señor ministro de Seguridad Pública, Gustavo Mata, continúe en su ingente labor de combatir el narcotráfico. No está solo; como expresa un autor : “Dios se entusiasma con los caminos de los hombres” (Francisco Fernández-Carvajal). Vamos abriendo caminos. Los suyos son encomiables; simultáneamente, cierra los tenebrosos. Usted está abriendo caminos positivos: decomiso y control del narcotráfico. Siga adelante.

Domesticados. Aparte de la explicable furia española de Santiago Manzanal Bercedo, relativa a típicos males nacionales y contenida en su artículo “Dilapidación, impunidad y masoquismo” ( La Nación, 24/7/17), se confirma que somos “domesticados” y que no sabemos exigir; pero de su exposición se desprenden dos enseñanzas fundamentales: la urgencia de resolver el problema fiscal y el castigo de quienes se creen inimputables.

Lamentablemente, existen otros males, como la llaga de las bandas de robacarros, los asaltantes de tráileres, autobuses y automóviles, más los asaltantes de supermercados medianos y de pequeños comercios.

Tal vez de la misma acumulación y persistencia de tantos males brote una conciencia ética penetrante y expansiva que nos despierte de tan prolongado sueño. Una conciencia ética capaz de encontrarles solución a los problemas que sí la tienen.

Finalmente, consignamos las palabras de un poeta: “Nací con lluvia en el alma, y con trueno carmesí en la sangre” ( Néstor Mourelo). O sea, con sensibilidad y fuerza interior para vivir (pensamiento, memoria y voluntad al servicio de la creación). Aunque los actuales son tiempos difíciles, a la vez son tiempos vivientes en la “ruta de la esperanza”.

Para que no se olvide: en nuestro país los promotores del nuevo capital son aquellos ruines costarricenses mercaderes de la droga.

El autor es abogado.

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