Opinión

Una nueva oportunidad

Actualizado el 02 de junio de 2014 a las 12:00 am

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En la naturaleza, todo impacto fuerte, primero, es alarma; después, movilización; y, por último, oportunidad. Sea terremoto, hambruna, guerra o elecciones, da lo mismo: la alarma genera oportunidad y de cada quien depende la forma en que el conjunto se movilice.

Costa Rica acaba de experimentar un “meneón” semejante al de 1948 pero con estilos, posiciones y herramientas diferentes. Si por un rato olvidamos nuestras pasiones y conveniencias personales, y repasamos estos hitos de nuestra historia política, terminaremos aceptando la semejanza de ambas situaciones: cuando la población se movilizó en contra de compadrazgos, desorden, prepotencia y continuismo.

Pasó el momento de alarma. Como país, ¿aprovecharemos la oportunidad? ¿Esperaremos el cambio o ayudaremos a implementarlo? Yo me preparo repasando algunos clásicos: La Política , La República , La riqueza de las naciones , Cartas a un ciudadano , El subdesarrollo es un estado de la mente ... y pensaré mucho en el banco de tres patas, del que hoy quiero hablar.

Tres pilares. En diversos foros y circunstancias he dicho que, para fines prácticos, el Estado es como un banco que para sostenerse en pie necesita, al menos, tres patas, que en su caso son: salud, educación y juego limpio. Si cuenta con estos tres pilares, el banco puede soportar el enorme peso del resto de las facetas del Estado. Para mi contento, las noticias nos hablan de que, esta vez, dichos pilares tendrán a la cabeza sendas damas ya probadas en diferentes campos.

En Salud, a mi querida compañera de estudios en la Facultad de Medicina, la doctora María Elena López; es la primera vez, en décadas, que dicho cargo será ejercido por una experta en este campo de tan amplia experiencia. En el pilar de Educación, sucederá algo semejante, pues tendrá a la cabeza a la profesora Sonia Marta Mora. Y a todo esto, ¿qué es el pilar que llamo Juego limpio? Pues es el eje de Cultura, cuya silla curul será ocupada por una tercera dama de múltiples cualidades, la profesora Elizabeth Fonseca.

Adaptación. Es forzoso hacer un paréntesis. En 1971 se creó el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes y se instaló como ministro a un abogado, historiador y escritor; y como viceministro a un artista. Desde ese momento, el Ministerio se enfocó hacia la llamada alta cultura; es decir, hacia las Bellas Artes. La frase “Para qué tractores sin violines” lo dibujó muy bien. Pero se abandonaron los tractores; es decir, el fundamento de la cultura de un pueblo, que es el juego limpio.

Si salud (OMS) “es un estado de bienestar físico, mental y social”; si educar es (RAE) “dirigir, encaminar, desarrollar las facultades intelectuales del niño y del joven, su inteligencia, voluntad y fuerzas físicas, afinar sus sentidos, su buen gusto y enseñarle los buenos usos de urbanidad y cortesía”; y si juego limpio (Unesco) “es mostrar respeto por uno mismo y por los demás, respetar las normas, ser tanto buen ganador como buen perdedor, divertirse y disfrutar”; si como sociedad madura aceptamos y nos adaptamos a esos postulados; si las señoras Ministras los aceptan e instrumentan como ejes de sus respectivos Ministerios; y si el Gobierno los hiciese suyos; tal vez (y ahora estoy soñando), lo demás vendría por añadidura.

Desde mi enfoque del Estado, y sin descuidar los violines, el triángulo de salud, educación y cultura de juego limpio es el motor para impulsarnos hacia la creación de un nuevo ciudadano. ¿Lo haremos?

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