30 mayo, 2014

El pasado 4 de marzo, la Asamblea Legislativa aprobó en segundo debate la nueva Ley de la Red Nacional de Cuido y Desarrollo Infantil, un hecho relevante para el país que no puede pasar inadvertido por su trascendencia en materia de protección social y derechos de las mujeres.

La ampliación en la provisión de servicios de cuidado implica incrementar el bienestar y la protección de la población adulta mayor y la niñez costarricense, requisitos indispensables para que estos importantes grupos de población cuenten con condiciones que les permitan atender carencias que limitan sus capacidades.

En materia de derechos sociales, la nueva legislación renueva la política social. Le permite a Costa Rica dar un paso adelante en el contexto latinoamericano y mundial, ingresando al grupo de países que han avanzado en reconocer el cuidado como una tarea indispensable y una responsabilidad que debe ser asumida socialmente y no recargada únicamente en las familias.

Sobre la igualdad de género, la nueva normativa es relevante porque le entra de frente a uno de los núcleos más duros de reproducción de desigualdades en contra de las mujeres: aquel que concibe el cuido de las personas dependientes como una actividad exclusiva de las mujeres, un trabajo que, además, suele ser no reconocido y no remunerado. Esta situación restringe seriamente sus derechos y las coloca en una posición de clara desigualdad social frente a los hombres.

Logro frágil. La ampliación de la prestación de servicios de cuido que puede darse en los próximos años al amparo de la nueva ley significa al mismo tiempo la posibilidad de incrementar las oportunidades y bienestar de las mujeres. Les permitirá salir a estudiar, trabajar y generar ingresos, lo que alejaría a muchas ellas de la pobreza y les permitirá tener mayores grados de autonomía para poder elegir la vida que deseen y valoren.

Para el país significa la oportunidad de potenciar a la fuerza laboral que en los últimos años crece con mayor dinamismo y la que más puede contribuir a incrementar la competitividad: nos referimos a la femenina.

La nueva ley es un logro significativo pero frágil. Entraña nuevos desafíos que deberán ser atendidos por el próximo gobierno para asegurar su consolidación. Destaco tres particularmente relevantes. En primer lugar, la sostenibilidad del financiamiento de la Red especialmente para seguir creando nuevos centros y mantener en buenas condiciones los que ya existen. Pese a que para esto se asignan recursos del Fodesaf, su concreción será tarea difícil en un contexto fiscal restrictivo como el actual.

En segundo lugar, el desafío de la calidad de los servicios, requisito indispensable para que crezca la confianza y demanda de estos por parte de la población. Finalmente, el desafío de la coordinación intersectorial en materia de educación, salud y pensiones de manera que los centros de la Red Nacional de Cuido sean un punto de encuentro que contribuya a la integración de estas políticas, así como al logro de mayores niveles de eficiencia en beneficio de la población atendida y de su creciente bienestar.