23 diciembre, 2015

No llegué a conocerle más que por sus escritos; en algún momento, luego de leer su libro Noche inolvidable, lo contacté por correo y le sugerí una segunda parte del libro, que abarcara la historia de la música popular costarricense de 1990 en adelante; me contestó que “ya estaba viejo para eso”, que esperaba que otro lo hiciera por él.

La única persona que creo lo puede hacer es don Mario Zaldívar, quien ha recopilado mucha información. Desde estas páginas le hago el llamado a este escritor para que tome la estafeta de don Eladio Jara Jiménez.

Se distinguió como un excelente ingeniero civil, título que obtuvo en 1955 en la Universidad de Costa Rica. Cursó estudios de posgrado en EE. UU., España, Francia, Italia y Rusia.

Como jefe de Vialidad y del Departamento de Construcciones del MOPT, a Jara le tocó dirigir importantes obras de impacto nacional, en el tiempo en que este ministerio se convirtió en un eje de desarrollo para el país. Eran los años sesenta del siglo pasado y también dio su aporte al país como gerente del INVU.

Pero su gran pasión fue la música popular y la radio, tanto así que mientras estudiaba se distinguió como locutor de las principales emisoras de entonces, como Nueva Alma Tica y la Voz de la Víctor, a la par de ese ícono de la radio y precursor de la Jasec: don Emilio Piedra Jiménez.

Una vez consolidado como profesional, se mantuvo muy cercano al ambiente musical, donde fortaleció una gran amistad con compositores, cantantes, locutores y todo eso que ahora llaman “farándula”, vínculos que le permitieron recopilar valiosa información que luego capturó en sus libros y artículos de opinión.

Esta fue otra de sus facetas, la participación en la prensa, con artículos sobre temas nacionales, pero, sobre todo, el rescate de personajes y anécdotas de la historia patria.

El 14 de diciembre del 2007, en la Página 15 de La Nación, al conocer de la muerte del cantante Eduardo Blanco, quien grabó por primera vez la canción más hermosa que ha producido este país en la mente de Reca Mora y que dio título al libro que mencioné, escribió don Eladio: “Hace unos días, me llamó Carlos Oconitrillo para darme una triste noticia: Eduardo Blanco se fue para el cielo y ya no volveremos a oírlo cantar. Adiós, Eduardo. Salúdame a Ricardo Mora, a Gilberto Hernández, a Mario Chacón, a Ray Tico, a Carmen Granados, a Paco Navarrete y a Orlando Zeledón. Espero que ya le estés cantando Noche inolvidable a Nuestro Señor, seguro de que le va a gustar mucho. Tal vez nos volvamos a ver pronto, yo ya llegué a los 80”.

Ocho años después, la presunción de don Eladio se cumple y sin duda, este gran costarricense estará haciendo coro con estos fabulosos músicos, cantando a Nuestro Señor: “Noche inolvidable, fue aquella noche...”.

El autor es gerente de Coopetarrazú.