Solo estudiantes que aprueben el examen deben ingresar al internado rotatorio

 6 julio

El internado universitario de los estudiantes de Medicina es un requisito para su formación profesional. Por ello se encuentra contemplado en los programas académicos de las universidades y señalado en el artículo 7 de la Ley Orgánica del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica como necesario para la incorporación.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) hizo un examen en noviembre pasado para evaluar a los estudiantes de Medicina de todas las universidades del país antes de su ingreso al internado rotatorio en los hospitales públicos. Esta prueba fue elaborada por un ente internacional mediante una metodología objetiva y estándar.

Los resultados de la prueba publicados por la prensa ponen en evidencia el deficiente desempeño de un porcentaje importante de alumnos, la mayoría de los cuales cursan sus estudios en universidades privadas.

Los resultados dejan ver la pobre formación académica que reciben estos estudiantes en casi todas las universidades privadas, en donde pagan grandes cantidades de dinero para costear la carrera. Es aún más preocupante conocer que la gran mayoría de esas Escuelas de Medicina han sido aprobadas por el Conesup y acreditadas por el Sinaes.

Hecho inquietante. Los resultados de esta evaluación no fueron utilizados para la asignación de campos clínicos en los hospitales de la CCSS, pues, independientemente de la nota obtenida, todos los estudiantes ingresaron al internado rotatorio en los hospitales públicos, lo cual es inquietante.

En el futuro, debe definirse cómo serán utilizados los resultados. La lógica obligaría a que ingresen al internado rotatorio universitario solo aquellos estudiantes que muestren tener los conocimientos mínimos necesarios; es decir, quienes aprueben el examen.

La Academia Nacional de Medicina es un organismo permanente, creado mediante Decreto Ejecutivo en 1996, cuya finalidad es promover y fortalecer la medicina en toda su amplitud, además de fungir como un ente asesor del despacho del ministro de Salud y estimular la excelencia en la formación de recurso humano en salud y de los docentes. Este decreto nos obliga a emitir nuestra posición al respecto y a proponer recomendaciones inmediatas que redunden en una mejor preparación del estudiante de Medicina, con la finalidad de proteger los intereses de quienes en el futuro seremos atendidos por ellos.

Nos parece que la metodología empleada para evaluar y comparar el desempeño de los estudiantes brinda una idea muy clara del panorama educativo de la Medicina en el país. Esta Academia apoya exigir un nivel mínimo en la enseñanza.

A la luz de los resultados de esta evaluación, es necesario exigir a los entes responsables de la aprobación y supervisión de centros académicos que ejerzan su papel y demanden en forma urgente un plan correctivo, en procura de nivelar los grupos en formación. Esto no admite dilaciones, deber ser pronto, pues la salud de los costarricenses está de por medio. No podemos permitirnos el lujo de disminuir los estándares de salud que han sido orgullo nacional.

Proceso permanente. Por otro lado, esta evaluación no puede ni debe ser un ejercicio aislado; debe convertirse en un proceso permanente, y sus resultados deben ser tomados en cuenta cuando el Colegio de Médicos y Cirujanos autorice a un estudiante de Medicina a realizar el internado rotatorio en servicios de salud nacionales o extranjeros, los cuales deberán acreditarse ante dicho colegio profesional.

El Ministerio de Salud, la CCSS y el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica deberían en forma conjunta elaborar el perfil idóneo del médico que Costa Rica necesita y establecer proyecciones tomando en consideración las variantes epidemiológicas producto de los cambios mundiales. Este debe servir de guía para la elaboración de un plan de estudios que logre que los estudiantes de Medicina del país se gradúen con un conocimiento mínimo para llenar dicho perfil.

Aunado a esto, es preciso hacer una evaluación constante de los docentes universitarios, quienes deberán mostrar idoneidad para ese fin. La carrera docente, ausente en algunas universidades, debe ser obligatoria.

Finalmente, queremos llamar la atención al Conesup y al Sinaes para que revisen la metodología utilizada al autorizar y acreditar escuelas de Medicina, dado que estos resultados también demuestran con claridad que ni la autorización ni la supervisión del Conesup ni la acreditación ante el Sinaes garantizan una adecuada formación académica médica.

El autor es médico, presidente de la Academia Nacional de Medicina de Costa Rica.