El país puede aprender a generar, vender y exportar energía de manera privada

 28 mayo, 2015

La electricidad es igual que el café. El gerente de Electricidad del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Luis Pacheco, dejó claro que de parte del Gobierno no hay ambiente para permitir una mayor participación de generadores privados de energía.

Esa es la tesis contundente. Aceptemos que tiene toda la razón y que la generación privada de energía es absolutamente innecesaria para atender la demanda nacional, pues el ICE no solo cumplirá con el desarrollo a tiempo de la capacidad necesaria para abastecer energía, sino que será a partir de fuentes limpias y a un costo que beneficia al consumidor.

Sin discutir lo anterior, ¿es suficiente esta razón para poner topes y limitar la generación privada?

Mi respuesta es un rotundo no. El país puede aprovechar la infraestructura que se desarrolló a partir del Tratado Marco del Mercado Eléctrico de América Central, que data de 1998, y el Sistema de Interconexión para los Países de Centroamérica (Siepac) que fue finalizado el año pasado.

A pesar de esto, como país se nos está limitando la posibilidad de crear una industria de exportación eléctrica, y cada vez se posterga más y más la creación de un marco regulatorio conveniente y las condiciones técnicas requeridas, como en todo desarrollo industrial.

Paralelismos. La electricidad no se diferencia de la exportación de café. Además de consumirlo en el país, aprendimos a venderlo, se generaron múltiples empleos y se consolidó como uno de los productos más importantes de exportación.

Claro está que la comercialización privada de la electricidad, por sus características, requiere cumplir no solo con reglas de mercado, de inversiones o fiscales, sino que tiene que apegarse a la física, a la técnica. No obstante, contamos con profesionales capacitados para definir la naturaleza del negocio.

El tema no tiene nada que ver con ideologías ni con solamente abastecer al país, como se ha manejado hasta la actualidad. Los límites al sector energético no pueden estar determinados por ley, deben ser producto de la evaluación técnica del impacto al sistema y elaborados por un ente independiente, no se pueden seguir manejando tesis técnicas a punta de ideología.

La exportación de energía se da en otros países del mundo y puede darse en el nuestro. Es incomprensible que sigamos perdiendo inversiones por utilizar modelos avejentados y prejuiciados en el sector energético, que no le dan entrada a las necesidades del siglo XXI.

Don Luis Pacheco dice: “Con la evolución de la demanda nacional, así como las oportunidades reales que ofrece el Mercado Eléctrico Regional (MER) se satisface adecuadamente conforme al plan de expansión que está en ejecución y prevé las necesidades del país hasta el año 2035”.

Debería pensar “fuera de la caja” y ver que la oportunidad es que la energía de los privados se supla mayoritariamente en lo que se refiere a distribución, mediante asociaciones empresariales regionales –como lo faculta la ley– y que el ICE coloque la energía en Centroamérica a mayores precios. Me pregunto si en el pasado hubo tanto conflicto cuando quisimos exportar café.

(*) La autora es abogada