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Tras los bastidores de la euforia futbolera

Actualizado el 11 de julio de 2014 a las 12:00 am

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Tras los bastidores de la euforia futbolera

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La explosión de entusiasmo y devoción en el recibimiento de la Selección Nacional, el pasado martes, no tiene, por sus dimensiones e intensidad, parangón en nuestra historia. Ni siquiera la otra gran pasión de la mayoría católica de costarricenses, la celebración del día de la Virgen de los Ángeles, ha logrado generar un nivel de unidad nacional y de movilización popular prolongada y devota euforia como el que se produjo durante ese día.

¿Es que somos un país futbolero hasta los tuétanos y la clasificación de nuestra Selección a cuartos de final en el Mundial nos ha llevado al paroxismo, o existen otras factores: “una especie de corrientes profundas” que subyacen bajo este comportamiento colectivo?,

Jorge Vargas Cullell, en su columna “Enfoque” afirma que este desborde “reflejó a un pueblo sediento de futuro pero ayuno de éxitos recientes”.

Efectivamente, la Selección de Fútbol demostró que, en este país, un equipo serio –con visión compartida, constancia, disciplina y trabajo en grupo– puede realizar grandes logros y recuperar la autoestima nacional, tan venida a menos por el individualismo chato, y el manejo corporativo y corrupto de nuestras instituciones.

Destello de esperanza. Aunque lo concreto e inmediato para el grueso de la población ha sido el triunfo alcanzado por nuestra Selección, en lo profundo de la personalidad básica de nuestra ciudadanía se ha abierto un destello de esperanza de mucho mayor alcance. Una esperanza de tener mejores vías de comunicación, sin atascos; un sistema de salud sin largas colas de espera y “biombos”; una banca de desarrollo efectiva y ágil que dinamice nuestra economía, y un sistema educativo innovador y adecuado a nuestras necesidades.

Estas expectativas, aunque inconscientes todavía, se proyectarán sobre el nuevo equipo de gobierno que se está empezando a articular, elevando los niveles de resultados.

¿Podrá responder el nuevo Gobierno a esas expectativas, con el déficit fiscal existente y sin hacer cambios estructurales de fondo que devuelvan la soberanía colectiva sobre instituciones como el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi), la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Consejo Superior de Educación y el sistema bancario, manejados hoy por grupos de interés, teniendo en mente solo su beneficio?

Un Estado es una organización mayor que la Selección de Fútbol, pero obedece a los mismos principios organizacionales, si quiere ser eficiente.

En este sentido, el interés de la sociedad debe prevalecer sobre los de los grupos corporativos, tanto por el interés común como, en última instancia, por el de los mismos grupos corporativos, que, para progresar, requieren buenos caminos, profesionales de calidad, medicina efectiva y servicios públicos oportunos.

Aprovechar el entusiasmo. Aunque los caminos del cambio y la transformación no son necesariamente en línea recta, sí deben basarse en puntos de apalancamiento que desencadenen las transformaciones.

En este sentido, además de proponer cambios estructurales, es preciso aprovechar el entusiasmo, la buena voluntad y los deseos de resultados que tiene la ciudadanía, para apoyar esas transformaciones, incluyendo la figura del referéndum, si no es posible hacerlo por decreto o negociarlas en el nivel legislativo.

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