Opinión

El otro movimiento estudiantil

Actualizado el 02 de abril de 2013 a las 12:00 am

El bloqueo en torno al marchamo muestra desigualdad dentro del campus universitario

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La semana pasada leí con detenimiento las justificaciones que dieron estudantes sobre bloqueo que sufrió el campus de la Universidad de Costa Rica, por la política de la administración de reducir espacios de parqueo. Las medidas que la organización haya tomado son totalmente válidas, pues al igual que en la sociedad costarricense la administración de la UCR parece que se olvida cada día más del bienestar del estudiantado, y tiene este toda la libertad de oponerse a lo que considere le afecte. Mas pensar que de esta esfera de organización puede germinar una nueva articulación del movimiento estudiantil es ingenuo e insultante para la memoria histórica de este movimiento.

Estos estudiantes están defendiendo el tener un lugar donde parquear y argumentan que una de las cosas que hicieron despertar más este espíritu “cívico” fue la caída de la plataforma de asignación de marchamos vía web. Pues, entonces, parece que no sean estudiantes de esta universidad, si tomamos en cuenta que todos los años el sistema de prematrícula se cae el primer día, o presenta problemas. Por otra parte, y sin ser sectario, esta protesta no representa en lo más mínimo la herencia del movimiento estudiantil costarricense o latinoamericano. No es defendiendo un lugar para parquear como se llevó a cabo la lucha contra Alcoa (como algunos se han atrevido a comparar en redes sociales); no es de esa forma como se luchó en contra de la minera Cucitas o como se defiende la CCSS. Ese movimiento estudiantil es el fiel reflejo de la elitización que ha sufrido la UCR en los últimos años, pues es irónico que, mientras personas de 18 a 22 años busquen un lugar donde estacionar un auto que fue comprado por sus padres, otras 2.000 o 3.000 se queden sin cupos cada semestre.

No es el objetivo de este artículo el segregar a los diferentes sectores del movimiento estudiantil, pero pensar que somos igualiticos es una fantasía. Siendo la UCR una de las mejores universidades del mundo, se esperaría ver a los estudiantes que tan atentos están en la cuestión de parqueos, estar aún más atentos con la problemática de los Ebáis, de la CCSS, de los cupos en la Universidad y de los problemas de pobreza y desigualdad que encara el país. Y digo estudiantes pues se supone que los dirigentes estudiantiles deberían estar empapados de ese asunto casi automática-mente por la naturaleza de su puesto, aunque “deberían” se convierte en muchos casos en otra fantasía.

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Cuando vea a esos estudiantes críticos de la realidad nacional, en marchas en momentos en que se ameriten, informados y con consciencia, será el momento en el que podamos formar un solo movimiento estudiantil. Por ahora, las medidas tomadas en torno al marchamo, remarcan una vez más la desigualdad que se viven dentro del país, reflejadas ahora en el campus universitario, donde, mientras unos piden casa con piscina, otros solicitan latas para armar su rancho.

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