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El momentode resolver

Actualizado el 20 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Las posicionesextremas noshan llevado a entrabarel sistema

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Llegó el momento. Hoy más que nunca se vuelve imperativo bajar las “armas” y dedicarnos a resolver. Sí, a resolver, palabra poco común en nuestro diccionario político. Llegó el momento de aceptar las fallas y, sobre todo, dejar los reproches y señalamientos. Por años, hemos estado en una “guerra” de ideologías, que, como toda guerra, no nos ha dejado un saldo positivo. Es por esto que debemos buscar el centro, debemos buscar el equilibrio.

Como miembros de esta sociedad debemos aceptar que los dos mundos tienen cosas buenas y cosas malas. Ese debería ser el primer paso, la aceptación.

Existen claros ejemplos de éxito muy cerca de nosotros, tales como Chile y Brasil. Y ¿por qué han logrado ese éxito? Simplemente porque lograron ponerse de acuerdo, como sociedad, en el país que querían. Y aquí es donde viene la parte interesante. En el momento que todos los sectores sientan que están participando activamente en la toma de decisiones el asunto va a cambiar. Pero eso no es gratis, requiere un esfuerzo, si se puede llamar así, de humildad y carácter para reconocer y a la vez aceptar.

Falta a la verdad el que no reconozca las bondades de la concesión del puerto de Caldera, como falta a la verdad el que no reconozca el daño que se la ha hecho al pequeño agricultor por el casi desmantelamiento del CNP. Falta a la verdad el que no reconozca el exitoso plan de apertura comercial, como falta a la verdad el que no reconozca que la brecha social en este país cada día se hace más grande.

Existe un sin número de posiciones en las que tenemos que buscar una definición. A continuación algunos ejemplos.

Así como estamos clarísimos de que, como país, no estamos de acuerdo con la búsqueda y explotación de petróleo o las minas a cielo abierto, igual deberíamos aceptar la explotación de todo tipo de energías renovables con un marco muy claro de acción, donde el ICE, como institución pública, controle el mercado pero le dé la oportunidad de participar a todas las iniciativas privadas.

Así como debemos aceptar que la globalización llegó para quedarse y que la ruta escogida de apertura de mercados y atracción de inversión es la correcta, igual deberíamos aceptar que el concepto de banca de desarrollo en este país no ha funcionado y es prioritaria una reforma a la banca estatal para que asuma su verdadero papel en el desarrollo de la micro- y pequeña empresa.

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Así como el país pide a gritos el eficiente cobro de los impuestos y castigar con todo el peso de la ley a los evasores, también el sector público debería aceptar los injustos y desproporcionados que resultan ser sus beneficios y sentarse a discutir reformas que le den sostenibilidad al sistema de salarios en todas las instituciones públicas.

Así como es fundamental la estricta defensa de nuestro medio ambiente dándole verdaderas armas a instituciones como el Setena y los tribunales ambientales, también es fundamental lograr un acuerdo para la explotación controlada de nuestro recurso hídrico, con un marco de acción claro para el desarrollador y el inversionista.

Los modelos y las posiciones extremas son las que nos han llevado a entrabar el sistema. Llegó el momento de ceder, llegó el momento de aceptar.

Aquí la pregunta es: ¿Qué es primero, el huevo o la gallina? Me parece que el sector político tiene que tomar la iniciativa en este proceso, tiene que dar las primeras señales para lograr confianza en los demás sectores de la sociedad. Y ¿cómo lo puede lograr? Muy fácil, en estos momentos que nos acercamos a la época electoral, el sector político podría buscar dos reformas fundamentales en nuestro sistema; la reforma al reglamento legislativo y la reforma al sistema de elección de diputados.

Estas serían acciones muy concretas que le darían una clara señal al país de que existe un verdadero compromiso por lograr un proyecto en común. El siguiente paso dependería de todos como sociedad: de una vez por todas, ponernos de acuerdo.

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