El próximoministro de Culturano es fácilde encontrar

 6 abril, 2014

Por años he sido de la opinión de que el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) siempre ha sido el postrero de quienes nos han gobernado. Además, es el Ministerio que posee el presupuesto más bajo de todos: un 0,66%, según el interesante reportaje publicado por La Nación , firmado por Fernando Chaves, el 17 de diciembre del 2013. (“Qué hará el próximo presidente de Costa Rica por la cultura”).

Chaves menciona que, de todos los precandidatos presidenciales, solo Luis Guillermo Solís prometió elevar este porcentaje al 1%. Sea esto cierto o no, el Ministerio de Cultura, y Juventud merece, por parte de nuestros futuros gobernantes, la atención que nunca ha tenido.

Más que aumentar el rubro con que se sustenta su presupuesto (que en 1992 era del 1.5%), se trata de nombrar a las personas idóneas para su complicado manejo. Estamos hablando de una cartera con cerca de 30 entidades adscritas y dos viceministerios: Cultura y Juventud. El gran problema de todos estos años es que las personas son nombradas “a dedo”, por confianza y no por aptitudes idóneas. Lo digo así: porque es hermano de…, o primo de…

Quizás, el máximo error de nuestros políticos es pensar que el MCJ es solo para las Bellas Artes, y creado para una pequeña élite de los costarricenses. ¡Grave error! Primero que nada, yo defino la cultura como “todo aquello que hace un ser humano”, esto incluye obviamente la creación, pero también el diario vivir, el patrimonio nacional, nuestra identidad cultural costarricense, nuestros alimentos típicos, la educación cultural de nuestras nuevas generaciones, el rescate de todo aquello que nuestros antepasados nos han dejado… de lo cual mucho ha quedado en el olvido.

No podemos olvidar temas nuevos como “la propiedad intelectual”, la descentralización de las artes y tantos otros aspectos relacionados con la cultura que constituirían páginas enteras y horas de exposición para abarcarlos. Pero existen fondos puntuales que deben abordarse con urgencia.

En varios artículos en este periódico, he insistido en que es de suma importancia que este ministerio “camine de la mano” con el Ministerio de Educación, algo que aún no se ha hecho, y este es un aspecto que podría establecer una gran diferencia para nuestros jóvenes.

Guía e identidad. El Ministerio de Cultura y Juventud es responsable de educar a nuestra sociedad equitativamente en varias ramas de las humanidades, guiar a nuestras juventudes a emplear mejor su tiempo y, sobre todo, debe rescatar la cultura propia del costarricense (costumbres, folclor), que son las que nos dan nuestra propia identidad. Como dice Paul R. Lehmann: “Las civilizaciones son juzgadas por la posteridad, no por el monto de su producción nacional ni por el éxito de los balances de sus importaciones y exportaciones. Son los logros de una civilización en las artes y el humanismo lo que queda cuando todo lo demás es barrido por el tiempo”.

El próximo ministro de Cultura no es fácil de encontrar. En mi opinión, no debería ser “un artista”, pues los artistas tenemos un mundo propio, de altos y bajos, de días de inspiración y sequía; a veces de magia, de creación o interpretación, de bellas sensaciones y, otras veces, días de grandes frustraciones. Generalmente, no sabemos administrar bien “el diario vivir”, aunque sí nuestra disciplina.

Por lo tanto, según lo veo, el nuevo ministro debería de ser idóneamente una persona de gran capacidad administrativa, con un carácter sumamente llevadero, con un gran bagaje cultural y con un deseo ferviente de educar a nuestras juventudes para, así, mejorar el futuro de nuestro país. Asimismo, sus dotes de gran negociador y estratega político serán vitales para incrementar el presupuesto de esta entidad, el cual apenas alcanza para pagar salarios.

El perfil idóneo del futuro ministro de Cultura no es fácil de encontrar, pero sí existe, y pido a Dios iluminación a nuestro próximo presidente para atender mejor este ministerio y que ya no sea “el último en su lista”.