1 abril, 2016

Uno de los pasos que debe cumplir el periodista antes de imprimir una noticia es buscar la información de manera correcta.

Según fuentes primarias, me refiero a la novia de mi hijo Bryan Enrique Brizuela Sáenz y a tres amigos que lo acompañaban, el día del accidente ellos se encontraban en la gasolinera ubicada en la carretera que va de Limón a San José, en Calle Blancos, lugar establecido como punto de encuentro para asistir, como espectadores, a los piques que tenían lugar en las cercanías de la estación de servicio.

Según comenta la novia de mi hijo, sus amigos observaron la presencia de policías, por lo que todos decidieron retirarse y no asistir a la carrera. Cuando se encontraban dando la vuelta, uno de los dos vehículos, que era conducido a alta velocidad, se detuvo para dar paso a las tres motocicletas, pero el otro automóvil aceleró, chocó contra la moto de mi hijo, y este falleció en el sitio.

Mi hijo no era un “motociclista picón” como se detalla en el titular “Motociclista picón fallece al colisionar contra automóvil” ( La Nación, 14/3/2016); era un simple aficionado que desistió de asistir para evitar ser tachado de “picón” por las autoridades.

Los amigos de mi hijo se dieron a la tarea de seguir al vehículo y junto con otros motociclistas que se aproximaron informaron a las autoridades para que lo detuvieran.

En la nota se detalla levemente la información sobre el vehículo que colisionó contra mi hijo, cuyo conductor, según los motociclistas que observaron la detención, iba en compañía de otras personas y la alcoholemia que le hicieron registró varios grados más de lo permitido por la ley, detalle que no se menciona en el artículo.

Me parece una violación al derecho de la memoria del difunto que, al analizar los datos sobre el aumento de piques, se utilice lo ocurrido a mi hijo.

A raíz de esta noticia, he recibido comentarios negativos. Mi duelo, como el de toda madre que pierde a un hijo, es indescriptible y difícil de llevar, y me devastó el observar la publicación el mismo día del entierro de mi hijo.

La autora es madre de Bryan Brizuela Sáenz, muerto en un accidente de tránsito.