En febrero, se celebran los logros de los afroestadounidenses a lo largo de su país

 27 febrero

Cada febrero, todos los estadounidenses conmemoramos el Mes de la Historia Negra y celebramos las importantes contribuciones y logros de los afroestadounidenses a lo largo de la historia de nuestro país.

Durante este mes, con frecuencia pensamos en aquellos íconos que sacrificaron y rompieron barreras en nombre de la igualdad. Celebramos el legado de personas como el Dr. Martin Luther King, Jr. y su liderazgo en el movimiento de los derechos civiles; Harriet Tubman, la abolicionista que con valentía ayudó a los esclavos a salir del sometimiento; o Medgar Evers, el activista que trabajó para revocar la segregación y obtener los derechos al voto para todos.

En lo personal, quienes vienen a mi mente durante este mes no son famosos. Recuerdo a los miembros de la familia que abogaban por la justicia a su manera en sus comunidades. Mi difunta madre, quien fue y sigue siendo mi heroína, crió sola a dos niños en los años 70 como una mujer soltera afroestadounidense, yendo a la escuela por las noches para ofrecer una mejor vida para mi hermano y para mí. Ella también marchó para abogar por la igualdad de derechos y participó como observadora en actividades no violentas.

También pienso en mi tío abuelo, quien creció en la pequeña y segregada Atenas, Tennessee, y superó la discriminación y las dificultades para romper las barreras y alcanzar sus metas. El sirvió en un ejército segregado que a veces parecía no valorar su servicio de la misma manera que lo hacía con sus homólogos blancos.

A él se le negó servicio en restaurantes, incluso después de que la Ley de Derechos Civiles había sido promulgada. Sin embargo, esos desafíos no detuvieron su impulso o voluntad de servir. Luego fue elegido miembro del concejo municipal y fue alcalde de la que una vez fue su segregada ciudad, convirtiéndose en el primer afroestadounidense alcalde electo en su estado.

País de sueños. Estos papeles modelo de mi familia me inculcaron un sentido de resiliencia y la creencia de que Estados Unidos es un país donde se pueden alcanzar los sueños, siempre y cuando se tenga igualdad de oportunidades para hacerlo.

En Estados Unidos y en Costa Rica somos muy afortunados de vivir en sociedades diversas y multiculturales. Como embajador, he trabajado para promover las oportunidades sociales, económicas y transculturales para todos los costarricenses y nuestro acercamiento con la comunidad afrocostarricense ha sido un elemento esencial de esa labor.

Me sentí orgulloso de acompañar al presidente Solís en los desfiles del Día del Negro, celebrando “lo mejor de Limón” y la importante historia de la región caribeña.

El 15 de febrero, celebré con los limonenses el décimo aniversario de nuestro American Corner en Limón, donde nos hemos aliado con la comunidad para promover la educación, la enseñanza del inglés y el intercambio cultural, con más de 400 programas y cien mil visitantes hasta la fecha.

Hemos administrado casi un millón de dólares en donaciones de la Iniciativa Centroamericana de Seguridad Regional (Carsi, por sus siglas en inglés) para la región de Limón tan solo este año, dando apoyo a proyectos que incentivan a jóvenes en situaciones de riesgo a finalizar sus estudios secundarios y facultar a las mujeres a ser líderes en sus comunidades.

También hemos trabajado de cerca con autoridades costarricenses para incrementar las medidas de seguridad y luchar contra el crimen organizado en la región. Nos unimos a las fuerzas de seguridad de Costa Rica y el sector judicial para desarrollar mayor capacidad, ya sea por medio de capacitación y equipo o con la promoción de la comprensión entre las fuerzas del orden y las comunidades, por medio de iniciativas como la Educación y Capacitación contra Pandillas (Great, por sus siglas en inglés).

Contribución. La influencia afroestadounidense y sus contribuciones son esenciales en la historia de Estados Unidos y lo mismo sucede con los afrocostarricenses.

Nuestro deber como ciudadanos del mundo es confrontar las injusticias y desigualdades que persisten, tal y como lo hicieron mi tío abuelo y mi madre hace muchos años.

Insto a los costarricenses y a los estadounidenses a trabajar por medio de conversaciones difíciles acerca de la raza, porque esta es la única forma de lograr una sociedad más fuerte, por la que nos esforzamos.

Es vital tener estas conversaciones y tomar tiempo para valorar nuestras diferencias, abrazar nuestra diversidad y avanzar juntos hacia un futuro más brillante.

El autor es embajador de Estados Unidos.