Opinión

El megaproyecto Brito: negocio de fondo de los políticos nicas

Actualizado el 17 de noviembre de 2010 a las 12:00 am

Los daños ambientales del mega-proyecto Brito deben ser el motivo de nuestra lucha

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El megaproyecto Brito: negocio de fondo de los políticos nicas

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La actual disputa por la isla Calero es solo el inicio del problema de fondo. El gobierno sandinista y sus socios venezolanos, con fondos del BCIE, pretenden desviar el 90% de las aguas del río San Juan hacia la vertiente del Pacífico, convirtiendo a su paso el lago Cocibolca en una enorme represa hidroeléctrica, que proporcionará 1,130 gigavatios (GW) de potencia anual. Ese es el gran negocio oculto, que, a espaldas del propio ordenamiento legal nica, pretenden imponer a fuerza de mentiras y fuego.

Días atrás, el columnista Daniel Flores de El Nuevo Diario de Nicaragua, voz oficial del gobierno sandinista, denunció públicamente la falta de licitaciones y la génesis espuria venezolana del capital de trabajo, con respecto a la ejecución apresurada del proyecto hidroeléctrico Brito, que planea utilizar las aguas del río San Juan. Y como dentro de ese marco Pastora y sus secuaces del Ejército han invadido Costa Rica, me di a la tarea de conseguir copia oficial del proyecto, el cual, para mi sorpresa, involucra daños y perjuicios ambientales de enorme magnitud para nuestro país y que nuestro pueblo y Gobierno deben conocer.

Después de la lectura del documento oficial de la empresa consultora contratada por el gobierno sandinista Andrade-Gutiérrez (publicado en Nicaragua, junio 2010), se deriva que el dragado del actual cauce del río San Juan frente a la isla Calero, constituye tan solo una distracción política temporal, vinculada al miniproyecto que aprovechará el caudal ecológico que dejarán al río San Juan hacia su desembocadura caribeña.

Esfuerzo desesperado. Y como bien analiza el Dr. Astorga el pasado domingo: http://www.nacion.com/2010-11-14/Opinion/Foro/Opinion2588598.aspx, la agresión actual es un esfuerzo desesperado por darle vigencia a la apropiación indebida de la esquina noreste de nuestro territorio, única alternativa hidrológica que permitiría la estabilidad de una represa hidroeléctrica frente a isla Calero, que, de construirse del lado nica, frente a San Juan del Norte, terminarían por ahogar en sedimento pocos años después las corrientes marinas que circulan de norte hacia el sur. Por eso, sus asesores en hidráulica –obviamente extranjeros–, les han recomendado como única solución construir la represa en isla Calero –justo donde deforestaron–, para proteger sus intereses al abrigo de la laguna Los Portillos, en territorio tico.

El gran proyecto planea construir una represa a la altura de El Castillo, a 57 km al este del desaguadero del Lago, sobre el cauce del río, la cual devuelve el 90% del caudal que proviene de ríos costarricenses, equivalentes a un caudal de 400 m³/s, los cuales constituyen hoy el grueso de las aguas que nutren los humedales asociados al Parque Nacional de Fauna Silvestre Barra del Colorado. Por ello, al ejecutarse el proyecto Brito se secarían totalmente los humedales del Caribe Norte de Costa Rica y se inundarán, por otro lado, las llanuras de Los Guatusos, en cuya planicie se encuentran poblados como Los Chiles, Santa Elena y el humedal Medio Queso. Todo ello constituiría una alteración ambiental en nuestro territorio que no debemos permitir.

Una represa menor. Este proyecto requiere de una inversión preliminar nada despreciable de US$1.152.059,28. Hasta hoy ha sido impulsado por la Secretaría de Integración Centroamericana y financiado en diversos momentos por el BID y el BCIE, como consta en el documento citado. Incluye la generación de electricidad en una represa ubicada al sur de Rivas (río Brito), del orden de 250 megavatios (MW) de potencia, lo cual se obtiene al elevar el nivel del lago de Nicaragua hasta 33 metros sobre el nivel del mar, cuya consecuencia es la inundación de los territorios ubicados al sur del Lago y al sur de los primeros 57 km aguas abajo del río San Juan; todo en territorio costarricense. Pero, además, el proyecto incluye aprovechar el caudal ecológico que quedaría en el río, a través de una represa menor de 2,8 megavatios en el Caribe, con un embalse de 8 m de altura sobre el nivel del mar, ubicado en isla Calero, motivo de disputa actual. Los daños ambientales que ocasionaría este megaproyecto debieran constituir el motivo de fondo para reorientar nuestra lucha en organismos internacionales, pues percibo que carecemos de una visión integral del problema. Sobra manifestar nuestro decidido apoyo técnico a los esfuerzos de las autoridades nacionales para profundizar en las consecuencias aludidas y defender nuestros legítimos intereses patrios.

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