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Actualizado el 15 de marzo de 2013 a las 12:00 am

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Una de las consecuencias de la crisis de la CCSS ha sido el cuestionamiento y las dudas que se han planteado acerca del papel de los médicos como responsables de esta situación.

Como parte de esto, ha permeado en la población, y ha sido atizado por un sindicato, que el salario médico es desproporcionado y que esta situación ha sido responsable de la crisis de la CCSS. Incluso un dirigente sindical, buscando una deliberada distorsión de la realidad y promoviendo la confrontación, ha dicho que es imposible “que un médico que gana ¢10 millones sea un compañero de clase de un obrero que trabaja en una bananera”.

No se vale que, buscando el protagonismo mediático, se busquen responsables en un sector profesional que no es el motor de la creciente desigualdad, que es una realidad en nuestro país y que son las políticas públicas distributivas las que pueden detener este proceso.

Incluso las aseveraciones irresponsables, generalizando, que los médicos ganan sumas que no son ciertas, han sido desmentidas, demostrando que del total de los 6.000 médicos empleados en la CCSS, solo alrededor de 100 tienen ingresos superiores a los ¢7 millones, la mayoría porque realizan tiempo extraordinario (guardias y disponibilidades).

Más aún, un médico especialista, que requirió de 9 a 12 años de formación universitaria, que dedica tiempo completo a la institución y ha laborado por 30 años, no gana más de ¢3,5 millones.

En 1982, se llevó a cabo la huelga médica, que ningún médico quisiera se vuelva a repetir y que finalizó con la promulgación la Ley de Incentivos Médicos, que ha permitido que durante 30 años no haya sido necesario ningún otro movimiento de este tipo para reivindicaciones salariales. Esta ley beneficia no solo a los médicos, sino también a los microbiólogos, odontólogos, farmacéuticos, psicólogos, nutricionistas y enfermeras.

Si bien es también cierto que en el sector público existen disparidades inaceptables salariales, los salarios de los médicos guardan una proporcionalidad en función de la formación, el riesgo en la ejecución del acto médico y el nivel de responsabilidad que se debe asumir. ¿Será lo mismo en la Corte, ICE, sector financiero, los bancos estatales?

Formación profesional. A pesar de toda esta discusión necesaria y en donde siempre debe existir un espacio para la negociación, existe otra preocupación que puede ser tan importante como la dignificación del trabajo médico y que es la formación profesional actual de los médicos.

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Existen al menos siete escuelas de Medicina, que gradúan aproximadamente 500 médicos por año.

En la graduación de los médicos de la Universidad de Costa Rica de 1970, el doctor José Amador Guevara, eminente médico salubrista, fue el dedicado de esta promoción, y su discurso fue publicado en la Revista Médica de Costa Rica ( 27 (423), 129-137,1970), con el título de Ser Médico .

En él dibujaba un perfil médico con las siguientes características: “necesitamos sin demora de un médico que sea capaz de asumir en toda plenitud su responsabilidad, que valore debidamente las implicaciones sociales y económicas que acompañan siempre a la patología clínica del enfermo”, y agregaba: “necesitamos un médico que imprima a su trabajo diario un sentido humano y social, ya que la medicina es un conjunto armónico de ciencia, investigación y arte, dentro de su marco de la más elevada comprensión humana”.

Continúa diciendo en su reflexión, “en tiempos como los actuales, en donde el afán de lucro y el consumo desmedidos permean las relaciones humanas, replantear el para qué de la profesión médica, es una necesidad. Más aún cuando surgen cuestionamientos éticos, que ensombrecen este ejercicio profesional” y “conocer bien nuestro arte y nuestra ciencia, es obligación ineludible para servir mejor... Y para ello debe poseer vocación auténtica, entusiasmo constante, actitud dinámica y vigorosa y disposición permanente al sacrificio en beneficio de su hermano”.

La actual Junta Directiva del Colegio de Médicos ha planteado como un proyecto a llevar a cabo, el necesario e indispensable examen de idoneidad para la incorporación al Colegio a todos los graduados en medicina de cualquier universidad.

Si bien esta medida va en la dirección correcta, la gran pregunta que debemos hacernos es si la formación que están teniendo nuestros estudiantes de medicina responde al perfil descrito por el Dr. Amador y que probablemente es el aspecto más importante a considerar cuando se quiere ser médico.

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