3 enero, 2015

Siempre que estoy en Limón me embarga un fuerte sentimiento de no querer regresar a San José. Creo que la sensación se remonta a cuando tenía solo 12 años y mis padres nos llevaban, a mis hermanos y a mí, a pasar las vacaciones en Cahuita, un lugar para mí totalmente alucinante.

Sé que gran parte de lo que siento es provocado por el mar Caribe y su intensidad, pero también tiene mucha relación con la gente que vive aquí y su filosofía de vida.

La zona del Caribe tiene para mí una vibra especial, que me hace sentir que no importa lo que la vida nos arroje a la cara, las desventajas que tengamos y el poco apoyo que recibamos, igual vamos a sacarle el máximo provecho a lo que tenemos y a tratar de disfrutar el tiempo mientras dure. Comparto totalmente esa actitud, y en el caso de la gente de la provincia de Limón, la admiro profundamente, más aún cuando reviso algunos datos sobre las consultas realizadas por especialistas en los diferentes niveles de atención y la dotación de estos profesionales en los centros de salud de la zona.

Es por eso que cuando me tocó decidir dónde empezar a realizar un estudio científico de necesidades de especialistas médicos en la seguridad social, conjuntamente con economistas de la salud de la Universidad de Costa Rica, escogimos la región Huetar Caribe. Y no es que en otras áreas del país no haya también muchas necesidades, pero había que comenzar en algún lado.

Alta pobreza. La región Huetar Caribe de Costa Rica es una zona que se caracteriza por su multiculturalidad y diversidad étnica, y que contiene más del 25% de toda la población indígena que vive entre nuestras fronteras.

De acuerdo con los indicadores nacionales, se evidencia que más de un 30% de su población vive en condiciones de pobreza, y un 10% en pobreza extrema. Además, presenta tasas de incidencia de enfermedades infecciosas que triplican los valores nacionales promedio y de mortalidad infantil muy superiores a las que se presentan en otras áreas del país.

El principal hospital de la zona no da abasto para cubrir las necesidades de salud de la población, y los pacientes muchas veces deben ser referidos a los hospitales del área central del país.

En estos momentos, el Programa de Posgrado de Especialidades Médicas de la UCR, en conjunción con el Cendeisss y con el apoyo de los jerarcas de la CCSS, está realizando gestiones importantes para enviar residentes de ginecología y obstetricia de último año a rotar por el hospital Tony Facio. Lo mismo podría hacerse en un futuro cercano con otros especialistas y en otros centros de salud.

Esto es importante, no solo para los pacientes de esta zona, sino porque de esta manera se está aumentando la plataforma de “hospitales-escuela”, donde los especialistas en formación pueden realizar parte de su experiencia clínica al extender la capacidad instalada de la CCSS para sustentarlo.

Además, esta experiencia puede crear arraigo de los médicos en áreas donde normalmente ni siquiera habrían planeado vivir.

Por otra parte, a través de un proyecto de educación continua del Sistema de Estudios de Posgrado de la UCR, médicos especialistas se encuentran realizando charlas y conferencias a los médicos generales de áreas como Talamanca, Matina, Guápiles y Siquirres, quienes tienen pocas posibilidades de movilizarse para asistir a las actividades académicas que se realizan en el centro del país y que son organizadas por universidades, hospitales y el Colegio de Médicos, entre otros.

Lo anterior puede influir en su motivación para realizar el examen de admisión al Programa de Especialidades Médicas, lo que a mediano plazo podría también repercutir en el número de especialistas en la zona.

Esto es solo parte de lo que se hace cotidianamente bajo el convenio entre la CCSS y la UCR para fortalecer los sistemas de salud del país, y, en este caso particular, aumentar y distribuir mejor la cobertura médica, como uno de los factores necesarios para disminuir la brecha nacional existente.

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