Opinión

Un mar de oportunidades

Actualizado el 08 de junio de 2014 a las 12:00 am

El mar es untema país, no untema meramente ambiental

Opinión

Un mar de oportunidades

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El problema de la sobreexplotación pesquera no tiene una solución técnica, como se plantea con frecuencia. La exclusión de una flota pesquera o el cambio de equipos de pesca, o de licencias, son acciones insuficientes para resolverla. Por eso, urgen esfuerzos articulados desde varios frentes (multidimensionales) y a largo plazo.

Mala decisión. La solución que proponen algunos sectores de la industria pesquera nacional es solamente una redistribución de la riqueza pública: una transferencia de riqueza de una industria a otra. Este es el caso del decreto firmado por la anterior Administración para sacar de ciertos espacios marinos una industria pesquera (red de cerco) a favor de otra (de palangre). Esa decisión está mal por varias razones.

En primer lugar, la propuesta no contribuye a mejorar las prácticas pesqueras actuales. Tampoco redefine sanciones para quienes las incumplan. Eso se queda igual. Como consecuencia, el esfuerzo pesquero no va a bajar, solo se va a redistribuir. Tampoco va a cambiar la captura incidental (o accidental) de especies como tortugas que se da bajo ambas formas de pescar. Así, el daño no deseado a los ecosistemas marinos continuará siendo alto.

En segundo lugar, Costa Rica no va a captar ni un dólar más por concepto de licencias de pesca de atún. Seguimos regalándolas.

Tercero, esta iniciativa no contempla un beneficio directo para los dueños de los recursos marinos, es decir, para nosotros. Costa Rica no gana. Solo parece beneficiarse el interés privado, que ya se aprovecha de subsidios en el combustible y de las pocas sanciones existentes contra el saqueo ilegal de los mares. De esta manera, los costarricenses estamos pagando doble: recursos naturales y subsidios. Y, entonces, nuestro mar tampoco estará saludable.

Pobreza costera como máscara. Algo, mucho, está mal. Esto va a seguir ocurriendo mientras se utilice la pobreza costera como máscara para proponer soluciones que no resolverán este problema público, sino que promoverán la obtención privada de riqueza a costa del interés público.

Muchos pescadores se esfuerzan por hacer las cosas bien. Sin embargo, hay algunos que, durante décadas, se han beneficiado de la deficiente normativa pesquera nacional y hasta han hecho daño a los recursos públicos. Ahora, muchos de ellos se suman a quienes solicitan al Estado que, en nombre de la pobreza costera, se defiendan no los intereses de los pobres, sino los propios. No se está resolviendo el problema de pobreza, ni el de sobreexplotación pesquera. Así las cosas, la cura resulta peor que la enfermedad.

Recursos marinos. La redistribución de riqueza planteada por el sector privado, que propone acceso exclusivo a los recursos marinos para “algunos”, se olvida de algo fundamental: es indispensable que entre al Estado parte de la renta económica que generan estos recursos. Es esa renta la que, idealmente, el Estado debe reinvertir en mejorar el manejo de los océanos y sus recursos.

Todo ese dinero podría originarse desde los usos que les damos a nuestros espacios marinos. Así también, habría más inversión en ciencia, en personal operativo y en capacidades. Estas acciones sí generarían ventajas mutuas, no solo privadas. Sí, es importante proteger la inversión privada, pero nunca a costa del interés público.

Mejores incentivos. Regular los usos extractivos del océano, como la pesca, no es asunto de enfrentar una industria contra la otra. Necesitamos mejores incentivos para premiar a los que operan responsablemente, así como aplicar sanciones a los que no lo hacen.

Los recursos marinos de nuestro país son de los costarricenses y su uso debe beneficiar a la sociedad costarricense. No son propiedad, ni de uso exclusivo, de ninguna industria en particular.

Parafraseando a la escritora Margaret Atwood, “ignorar no es lo mismo que ignorancia, pues, para lo primero, hay que hacer un esfuerzo”.

Creo que algunos sectores están haciendo un gran esfuerzo al ignorar el interés público y ambiental del país. Costa Rica no puede darse el lujo de elegir ignorar, ni puede argumentar ignorancia ante la protección del mar. Estamos desperdiciando una enorme oportunidad de desarrollo de nuestro país y de nuestras costas, industria incluida.

Ruta fácil y equivocada. Las oportunidades están esperando y, hasta ahora, el país ha escogido la ruta fácil y equivocada: la del “dejar hacer”. Estamos en un buen momento para llevar a cabo un giro en la gestión de los recursos que tiene Costa Rica. El mar es un tema país, no un tema meramente ambiental. No escojamos ignorarlo.

Marco Antonio Quesada Alpízar, biólogo y especialista en Políticas y Gestión de Recursos Marinos, y director de Conservación Internacional-Costa Rica.

  • Comparta este artículo
Opinión

Un mar de oportunidades

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota