5 mayo, 2014

En las tres ocasiones en que don José Figueres Ferrer fue jefe del Estado costarricense tuvo al mismo ministro de Educación, don Uladislao Lalo Gámez, indiscutible prócer de la patria. Su gestión fue trascendental en el progreso de la educación pública del país.

Don Lalo también fue un buen padre de familia e inculcó, al menos en uno de sus hijos, una profunda sensibilidad por el entorno ambiental que lo rodeaba. Desde niño, Rodrigo sentía aguda curiosidad por la naturaleza y su rica diversidad de especies allá por los años 40 del siglo pasado.

En la universidad estudió Agricultura, pese a no concordar con los métodos de enseñanza de la época, en la que el criterio técnico era el de “avanzar la frontera agrícola” y “abrir montaña” deforestando para cultivar el agro a gran escala. Pese a ello, terminó y se especializó en Ciencias, con un doctorado en Virología y, hace 25 años, fundó el Instituto de Biodiversidad (INBio), cuya obra, logros y lauros nos engalanan a todos los costarricenses, dentro y fuera del país.

Difusión. En el año 2012, el Dr. Rodrigo Gámez Lobo fue distinguido con el Premio Midori en Biodiversidad, otorgado por la Fundación Aeon japonesa. Su inspirador discurso al recibir el galardón se refirió a la bioalfabetización, que es la misión institucional del INBio. Luego conversamos acerca de la oportunidad de difundir este concepto desde Costa Rica y para el mundo, una tarea que se ha convertido en la espina dorsal de mi agenda personal y oficial. Afortunadamente, el mandato recibido por parte de la señora presidenta Laura Chinchilla para la gestión diplomática en Japón iba en la misma dirección.

En el 2013 se hicieron 26 presentaciones públicas en las cuales se expuso el concepto de bioalfabetización, adaptado a las necesidades y oportunidades del pueblo japonés, sus jóvenes, sector industrial y, por supuesto, su Gobierno. Una de ellas fue en el TEDxTokyo, que abrió puertas para que se divulgara el concepto globalmente por medio de Internet. Otra fue ante un grupo de expertos del Usaid, en su sede para Asia-Pacífico en Bangkok, y también en una conferencia organizada por el Banco de Desarrollo de Asia para representantes oficiales de todos los países de la región, celebrada en Tokio.

Este 2014 presentamos la bioalfabetización en el TEDxPuraVida y también en una conferencia sobre gobierno inteligente en Medina, Arabia Saudita. Ahora nos ha invitado la sede de la Unesco en Vietnam para introducir la bioalfabetización en el diseño de una plataforma de educación digital sobre temas ambientales como parte de una trascendental reforma curricular que será implementada a partir del 2015. La herramienta se utilizará para capacitar a un millón de maestros de escuelas públicas, que tendrán la responsabilidad de formar a 22 millones de niños de primero a quinto grado de la escuela.

Fue halagador que representantes oficiales del Gobierno vietnamita expresaran su anuencia a incorporar la bioalfabetización en sus planes de estudio públicos. Mucho tiene que ver la herencia que les dejó su gran líder, Ho Chi Minh, quien, en su testamento, pidió que cada ciudadano sembrara un árbol.

Reflexiones. Me quedan algunas reflexiones con las cuales concluyo: ¿estamos bioalfabetizando a nuestros niños, empresarios, artistas, maestros, estudiantes, líderes y funcionarios públicos?, ¿ha sido suficiente que un millón de costarricenses hayamos visitado el INBioparque o debemos redoblar esfuerzos?, ¿qué impacto ha tenido la bioalfabetización en nuestra política pública y en nuestra política exterior?

El notorio liderazgo ambiental que hemos tenido y que nos ha rendido muchos frutos por varias décadas está perdiendo fuelle. Esta generación de líderes públicos tiene la singular oportunidad de dar un golpe de timón para renovar nuestro liderazgo global “hecho en Costa Rica”. Queda claro que, si nos bioalfabetizamos, haremos lo mismo con el resto del mundo.