Por: Armando González R. 14 mayo, 2016

El Banco Nacional publicó ayer, en otro diario y en sus páginas electrónicas, un falaz campo pagado cuyo contenido reproducimos, íntegro y sin costo alguno, en esta sección.

Comienza por decir que “se ve en la obligación de unirse a decenas de organizaciones que deben pagar espacios como este, con el fin de informar a la opinión pública de detalles suministrados a ese diario, pero que ha rehusado publicar”.

Nunca hemos dejado de publicar un derecho de respuesta del banco o de sus directores. Los retamos a señalar un caso. Tampoco sabemos cómo podría enterarse el banco de “decenas de organizaciones” a quienes se les niega arbitrariamente el derecho de respuesta.

Eso no sucede. La Nación mantiene una política de gran apertura en esa materia y podríamos citar decenas de ejemplos de respuestas publicadas no obstante su presentación extemporánea o defectuosa. Vamos más allá de lo exigido por ley e intentamos publicar las respuestas íntegramente, aunque en muchos casos exceden el derecho contemplado por ley.

En todo caso, a continuación publicamos el texto del campo pagado aunque jamás se nos envió a título de respuesta.

Por el fondo, la publicación no nos quita el sueño. Es tan absurda y falaz como la explicación que dieron algunos directores del banco a su autonombramiento en las juntas directivas de las subsidiarias, donde devengarían jugosas dietas adicionales.

Según los directores, no violaron las normas que prohibían esos nombramientos porque las modificaron tácitamente cuando se nombraron. Es decir, la violación de la norma implica su modificación, por tanto, no la violaron. La prohibición existió hasta que ellos decidieron violarla.

El texto del campo pagado sigue la misma tendencia.

La nota de La Nación a que hace referencia el campo pagado se titula “Banco Nacional evalúa vender Bicsa por su alto riesgo”. Es cierta como la catedral. Se fundamenta en un informe de la Subgerencia General de Riesgo y Crédito del propio Banco Nacional. El informe fue elaborado a solicitud de la junta directiva y concluye que ante una eventual crisis, lo más conveniente es no tener a Bicsa porque, además del riesgo que representa, “su rentabilidad no compensa el consumo de capital”.

La situación reflejada en el informe es muy distinta a la descrita en el campo pagado. Para que el lector juzgue, nos abstenemos de responder. Simple y sencillamente, hemos incorporado el informe completo al sitio web de nacion.com bajo el siguiente vínculo: www.nacion.com/bicsa.

En esta página incluimos una reproducción del resumen ejecutivo del informe, pero los detalles en la edición electrónica son muchos más ricos. Rogamos a nuestros lectores leerlo para constatar donde está la verdad.

Allí podrán enterase de importantísimos y trascendentales detalles que afectan a la banca pública, es decir, la que supuestamente nos pertenece a todos.

Es muy serio que la banca, una actividad tan dependiente de la confianza pública, se dedique a tender cortinas de humo.

El autor es director de La Nación.