23 diciembre, 2013

Éramos cuatro gatos, ayer, para degustar el maravilloso plato de notas, no nueces, que nos sirvió el colega Manuel Antonio Quirós. ¿Los ingredientes? “Música de Navidad de grandes compositores, a partir de textos literarios”. Entre otros, ese magnífico contrapunto polifónico de Bach; también Mozart, que con pirotecnia musical, a los 12 años, cantó a la Gloria, no la tienda: la disfrutamos con los niños cantores de Viena. Después oímos a Beethoven, poniéndole música: “ puer natus est : nació un niño”.

Pero como niños se comportaron aquellos jefes de Estado, recién en el final, nada fúnebre sino festivo, que le dieron a Mandela. Claro, una foto es como un infante: no habla, pero puede de-mostrar. La señora Obama no andaba celosa: estar en esa circunstancia con selfies , lo insinúa el nombre, resulta ego-céntrico, de púber; revela un comportamiento infantil. Hasta pueril, nada inocente.

Otro niño puede y debe estar en nosotros: como con ese Mandela viejo. ¡Tremenda lección de juventud nos dio! A su gente la sacó de un negro porvenir. La blanca verdad: lo de los blancos fue negro pecado. No “aplican restricciones”: es mensaje universal de un niño nacido hace 2000 años.

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