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Una ley para regular la fecundación in vitro

Actualizado el 24 de enero de 2013 a las 12:00 am

No vamos apermitir quela FIV quedea la libre

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Una ley para regular la fecundación in vitro

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Aunque algunos grupos minoritarios que se autoproclaman los defensores del in vitro en nuestro país anden pregonando que no es necesaria una ley para regular la fecundación in vitro en Costa Rica luego de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la verdad es que eso no es cierto. Sí es necesaria una ley que regule este procedimiento.

Lo anterior se desprende de los párrafos 334 a 338 de la sentencia misma. En ese sentido, la CIDH dice, en el párrafo 337, lo siguiente: “(...) el Estado deberá regular, a la brevedad, los aspectos que considere necesarios para la implementación de la FIV, teniendo en cuenta los principios establecidos en la presente sentencia”. Y, evidentemente, en el ordenamiento jurídico costarricense está absolutamente claro y plasmado en múltiples resoluciones de la Sala Constitucional que la materia de Salud es una de esas áreas reservadas a ser reguladas única y exclusivamente por ley, es decir, lo que se denominan protegidas por el principio de reserva legal. Por ende, no podría regularse vía reglamento o norma de rango inferior a la ley. Y ese fue, justamente, el primer motivo de inconstitucionalidad de la sentencia del in vitro que nos tuvo en el oscurantismo 12 años, la que hoy afortunadamente convierte en historia la resolución de la CIDH.

A pesar de lo anterior, existen personas muy interesadas en que el tema del in vitro y la reproducción asistida no se regule, que quede a la libre, que no se le pongan frenos, y eso es algo que nosotros, como representantes de la mayoría de los demandantes en este proceso, no vamos a permitir.

Justamente por no haber regulación durante 12 años, la prohibición nos enseñó que en Costa Rica se practicaba esta técnica en sus primeras etapas y luego se iba a terminar a otros países, trayéndole a nuestra seguridad social un aumento en los embarazos múltiples y exponiendo a la mujer y a los niños nacidos a un inminente peligro de muerte. Por culpa de esas prácticas tan alejadas de la ética médica es que mucha gente sigue hablando mal de una técnica como la FIV, que solo beneficios trae para las parejas infértiles.

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La realidad de nuestra defensa ha quedado plasmada en la sentencia misma. Para los que no se la han leído y hablan como si lo hubieran hecho, los invito a hacerlo. Cuando, por ejemplo, quieran hablar de la realidad de las indemnizaciones, lean los párrafos 346, 347, 364 y 365 de la sentencia y se den cuenta cuáles fueron las reales solicitudes de las partes ante la Corte. Cuánto era lo que realmente pretendían.

El Sistema Interamericano de Derechos Humanos nos da a nosotros, como representación mayoritaria, aunque a algunos les duela, un lugar preponderante para luchar oficialmente a favor del cumplimiento de la sentencia. Y eso es, precisamente, lo que vamos a hacer: luchar por la causa real que la mayoría de los demandantes se propuso hacer; por dejarle un verdadero legado a las generaciones futuras: la práctica de una técnica que trae vida; pero sin menosprecio por los más altos valores éticos y médicos que nos llevaron a dar la lucha que culminó su primera etapa con la sentencia de la CIDH.

Boris Molina Acevedo Abogado

Miguel Yamuni Zeledón Víctima

Alejandro Villalobos Castro Médico

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