El presidente Trump ha cumplido lo prometido en regresarle la confianza al pueblo de Israel

 16 octubre

Con detenimiento y un poco de confusión, he leído los artículos que don Jaime Daremblum escribe en su columna acerca del presidente Donald Trump desde antes de su elección, en noviembre, hasta la fecha. Confusión, digo, pues desde la campaña Donald Trump fue claro al decir que su gobierno regresaría a la política de estrechez y solidaridad con el Estado de Israel, contraria a la administración de Barack Obama que, durante los ocho años de gestión, fue antagónica, distanciada, artera y, ¿por qué no decirlo?, antisemita, sobre todo con la firma del pacto nuclear con Irán, enemigo acérrimo del Estado judío, al que ha jurado aniquilar y desaparecer de la faz de la tierra.

El presidente Trump ha cumplido lo prometido en regresarle la confianza al pueblo de Israel, que Estados Unidos es su amigo incondicional y que lo respalda 100 % en el conflicto del Medio Oriente.

Esto, considero, debió haber sido música para los oídos de don Jaime, pero, evidentemente, no tiene relevancia alguna para él, y más bien se dedica continuamente a criticarlo al mejor estilo de la prensa de izquierda de EE. UU. que no le atribuye logro alguno y, constantemente y sin tregua, lo ataca 24/7 .

Don Jaime parece un eco de CNN, CBS, NBC, ABC, New York Post y Washington Post, etc. Habiendo sido un admirador de su pluma, lo lamentable es que, al igual que todos los medios mencionados, recurre a tergiversar los hechos cayendo en lo que mejor se conoce ahora como noticias falsas o fake news.

En su última columna, menciona hechos inexactos y, por su fobia, se deja llevar a extremos que lo hacen ver como un columnista poco serio y de escasa credibilidad.

Inexactitudes. Veamos cuáles son realmente los hechos y las inexactitudes del autor:

Desde antes del huracán Irma, un equipo del gobierno federal fue enviado en preparación de este fenómeno de categoría 5, que arrasó la isla a su paso, prácticamente inhabilitando fluido eléctrico, hídrico, redes de comunicación, y destruyendo viviendas y la infraestructura terrestre y portuaria.

Siete días más tarde, y estando el personal dedicado al rescate y habilitación de la red eléctrica y de comunicación, el huracán María, también de categoría 5, golpeó de nuevo la isla y obligó al gobierno federal a redoblar la logística para el rescate y asistencia en el menor tiempo posible.

El proceso fue tedioso, ningún puerto marítimo o aéreo estaba habilitado para la tarea de rescate, asistencia y abastecimiento de alimentos, medicinas y agua potable. A pesar de estos inconvenientes, se logró el desplazamiento de 10.000 militares con equipos para agilizar las atenciones más urgentes donde las condiciones, por la magnitud del desastre, son adversas y complejas.

Esto fue constatado en la visita del presidente Trump a Puerto Rico, por la congresista Jennifer González y el gobernador Ricardo Rosselló. Para don Jaime, sin embargo, el presidente Trump solo “se fue a jugar golf” a su club privado en Nueva Jersey y se desentendió de la emergencia.

Esta retórica es la que quiere montar la prensa de izquierda, a la cual don Jaime le hace buen coro, para equiparar la ausencia de Obama hace un año cuando jugaba golf en Massachusetts mientras el estado de Luisiana sufría inundaciones catastróficas.

Símbolos patrios. Critica don Jaime que el presidente Trump considere inaceptable el irrespeto por los símbolos patrios de EE. UU. por parte de un grupo de jugadores de la NFL al no ponerse de pie cuando se les rinde tributo, so pretexto de desigualdad racial y de violencia policial.

Puedo ahora entender que don Jaime se matricule con esta causa cuando ni defender al Estado de Israel puede o aplaudir los actos de solidaridad que el presidente Trump ha tenido por el país de sus raíces.

La alcaldesa de San Juan, Puerto Rico, nunca coordinó con los destacados enviados a la isla para el auxilio de la población y solo se lamentó cuando ella no pudo manejar siquiera la distribución de la ayuda humanitaria que ha recibido.

Mal hace don Jaime en repetir la narrativa de la prensa de izquierda y los políticos demócratas que no han hecho más que una labor de obstrucción a la administración Trump.

Creo necesaria más objetividad en la sesgada redacción de don Jaime; no le luce esta hemorragia constante de ataques infundados producto de su falta de imparcialidad y antipatía hacia el presidente de los EE. UU., le guste o no a don Jaime, Donald Trump.

El autor es empresario.