25 mayo, 2014

Los problemas de pagos del Ministerio de Educación Pública (MEP) no son nuevos; al contrario, han sido un mal endémico que ha golpeado a sus funcionarios por muchas décadas, generando graves problemas de gestión de la planilla más importante del Gobierno. Fue por eso que decidimos, desde hace siete años, impulsar una transformación total del sistema de pagos que permitiera solventar esta situación inaceptable y dotar al MEP de un sistema de pagos sólido, ágil y seguro. Esto se hizo a lo largo de cinco años, mediante un trabajo conjunto del MEP, el Ministerio de Hacienda y el Servicio Civil.

Transición. Luego de una detallada preparación, de la correspondiente capacitación del personal y de hacer nueve corridas en paralelo de los dos sistemas para verificar la viabilidad técnica de la transición, las tres instituciones involucradas tomamos la decisión de proceder, en abril de este año, con la transición final del viejo sistema, llamado SIGRH, al nuevo sistema Integra2.

Aunque la transición funcionó bien en un altísimo porcentaje, no fue así para todos los docentes. De los más de 75.000 funcionarios del MEP, hubo 1.409 a quienes el salario no se les pagó del todo; y, para otros 6.000, el pago incluyó las 40 lecciones ordinarias, pero no las ocho lecciones adicionales que estaban laborando.

Para resolver este problema, se aplicaron dos planillas extraordinarias y se organizó un trabajo también extraordinario de los funcionarios de Recursos Humanos que permitiera realizar los pagos completos en el menor plazo posible. Para la primera quincena de mayo, en menos de un mes, los problemas de la transición habían quedado resueltos.

En la primera planilla de abril se pagó por Integra2 a 73.143 funcionarios, que representaban un 96% de la planilla del MEP; dos días después, con una planilla extraordinaria, se pagó a 1.913 funcionarios más. No migraron correctamente los pagos completos de 1.409 funcionarios, y a otros 6.000 no se les pagó el recargo de hasta ocho lecciones, equivalente a un 16% de su salario.

En la segunda planilla de abril se pagó por Integra2 a 74.828 funcionarios. y se emitió una planilla extraordinaria para otros 492, de manera que se pagó a un 98,5% de los funcionarios. Quedaron aún pendientes de ser incluidos en la transición 828 funcionarios, y seguía pendiente el pago de los recargos a los 6.000 mencionados.

Durante ese mes de abril, los pagos realizados por Integra2 alcanzaron la suma de ¢62.621 millones. Este pago supera al de abril del año pasado en ¢2.562 millones. Con un pago de esta magnitud, la posibilidad de que se estuviera presentando un problema masivo de pagos, como se ha querido hacer creer a la población y a los medios, es muy remota.

En la primera planilla de mayo se pagó a 76.411 funcionarios por un monto quincenal de ¢31.970 millones. Esto, de nuevo, es ¢1.986 millones más alto que el monto de la primera planilla de mayo del 2013. Lo pagado representa más de un 99% de la planilla del MEP.

Así, pues, los compromisos se cumplieron y la transición se completó . En esa planilla, tal y como estaba programado, se pagó prácticamente a todos los que tenían pendiente el salario completo por la transición. Lo que planteamos a la ministra Sonia Marta Mora en nuestra reunión del viernes 25 de abril se cumplió a cabalidad: la transición está prácticamente completa: Integra2 funciona.

¿Cuál es el problema pendiente? Sin embargo, esos no eran los únicos problemas de pagos del MEP. Todavía este año se presentaron los atrasos de pago tradicionalmente asociados al inicio del curso lectivo. Estos problemas no tienen nada que ver con la transición a Integra2, sino, más bien, con los defectos del viejo sistema de pagos y los procesos que lo acompañan.

Efectivamente, hay docentes sin pago desde febrero y marzo, y, sobre todo, hay docentes a los que no se les ha completado el pago de adicionales de esos primeros meses. Por décadas, aunque empezaran a trabajar en febrero, estas personas recibían su primer pago en mayo o hasta en junio. Claro que esto no es justo, es ineficiente, violenta el derecho al salario, pero esa ha sido la realidad endémica del MEP. No tiene sentido alguno culpar de este problema a la transición de sistemas cuando, precisamente, esa transición busca dejar atrás a un sistema anacrónico y frágil, que causaba tantos problemas a los docentes y al propio Gobierno.

El pago de los pendientes El Gobierno –como Gobiernos anteriores– está haciendo su mejor esfuerzo por solventar estos atrasos en el menor tiempo posible, y ha dicho que completará prácticamente la totalidad de estos pagos antes de fin de mes, ofreciendo incluso mecanismos alternativos de pago.

En estas condiciones, siendo que los atrasos no corresponden a la transición al nuevo sistema Integra2, sino a los problemas del viejo sistema, y dada la voluntad del Gobierno por completar estos pagos, no pareciera haber razón alguna para mantener a los estudiantes sin clases.

¿Nos importan los docentes? Algunas personas han aprovechado esta situación para decir que lo ocurrido demuestra lo poco que nos importaban a nosotros los docentes, lo poco que me importaban a mí.

Esto es algo que no puedo dejar pasar, porque, si alguna administración ha sido cercana a sus docentes, les ha valorado y ha reconocido su trabajo, ha sido la nuestra. No solo hemos valorado y dignificado el papel de los docentes y directores en la retórica, sino en el aula, en el centro educativo y en el país. Pero, además, lo hemos reconocido de una forma particularmente importante: las remuneraciones docentes aumentaron en los últimos ocho años más que en ningún período reciente. Un docente que hace ocho años ganaba unos ¢600.000 al mes, hoy gana más de ¢1.200.000.

Los educadores del MEP ganan hoy el doble de lo que ganaban hace ocho años. Esto es algo de lo que me siento orgulloso no solo porque es el pago justo por un trabajo que lo merece, sino también porque la calidad de la educación depende de la calidad de sus docentes, y, solo si remuneramos bien a nuestros educadores, atraeremos a los mejores candidatos a la carrera docente.

Un acto de responsabilidad. Sé que es difícil en este momento, en medio de los problemas de pago que se han vivido, la exacerbación de los ánimos y hasta las acusaciones de mala intención, comprender la importancia de llevar adelante la modernización del pago de planillas de nuestros educadores.

Para mí, sin embargo, esto era un acto de congruencia y de responsabilidad para con los propios docentes, que se beneficiarán de contar, finalmente, con un nuevo sistema de pagos. Esto era importante para los docentes, pero también para el país. La Contraloría ha indicado que, con el viejo SIGRH, “las posibles sumas pagadas de más por salarios registradas en el año 2013 ascienden a ¢3.761 millones”, y, peor aún, el acumulado hasta 2013 llegaba a los ¢30.000 millones. Si consideramos que el costo total que se pagó en estos años por llegar a tener Integra2 fue de ¢1.900 millones, tendríamos que la inversión ¡se podría pagar en tan solo seis meses!

Confío plenamente en que el nuevo sistema de pagos Integra2 permitirá dejar atrás la parte de estos problemas que resultaba de las deficiencias y debilidades del viejo SIGRH, de manera que los funcionarios del MEP no sigan recibiendo un trato de segunda respecto a los funcionarios del resto del Gobierno central.

Lamento profundamente las angustias vividas por muchos docentes por el proceso de transición, y por los atrasos de siempre. Me disculpo por ello. Pero estoy convencido de que completar este proceso era nuestra responsabilidad.