La generosa producción pesquera manifiesta síntomas alarmantes de agotamiento

 17 mayo, 2016

El golfo de Nicoya es una de las áreas marinas de mayor riqueza del país y de sus aguas se han extraído gran cantidad de recursos pesqueros, contribuyendo así con la seguridad alimentaria y la economía nacionales.

Pero, desde hace muchos años, esa generosa producción pesquera manifiesta síntomas alarmantes de agotamiento, debido, fundamentalmente, a la explotación intensa y excesiva de las poblaciones de peces y crustáceos de valor comercial, así como a los altos niveles de contaminación de sus aguas.

La sobrepesca es una característica de las zonas ribereñas con alta densidad demográfica y escasas oportunidades de empleo alternativo, como sucede en la mayoría de las comunidades ubicadas en el litoral del golfo, las que aparecen en los estudios socioeconómicos entre las de menor desarrollo, precisamente por la falta de fuentes de trabajo, y donde sus pobladores sufren los estragos de la pobreza.

La sobreexplotación de los recursos pesqueros representa una grave amenaza para su sostenibilidad, razón por la que el ente rector del sector, el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca), acuerda y decreta medidas de ordenación y regulación, como, por ejemplo, las vedas.

Prohibiciones. El establecimiento de vedas en ciertas épocas del año y en determinadas áreas marinas del golfo de Nicoya, basadas en criterios científicos y en el monitoreo de los recursos, es un valioso instrumento para la protección y recuperación de las principales especies de interés comercial que se capturan, que tiene como meta lograr que los alimentos extraídos de sus aguas sirvan para satisfacer las necesidades de la población, sin menoscabo del derecho que sobre esos recursos tienen las generaciones futuras.

Auguramos que la veda decretada y vigente en estos días sea respetada por todos, para que sea eficaz y logre la recuperación de los recursos protegidos, en beneficio de los pescadores del golfo.

Una mejor conservación y una ordenación de la pesca, así como la protección de las pesquerías contra actividades perjudiciales llevadas a cabo en el mar -como la sobrepesca y la pesca ilegal- y en tierra firme -como la contaminación industrial, urbana y agrícola y la eliminación de manglares- son acciones fundamentales para la sostenibilidad de los recursos pesqueros y de los ecosistemas acuáticos.

Desde esta perspectiva, y reconociendo las limitaciones que imponen los actuales niveles de contaminación de las aguas del golfo, la captura excesiva, la pesca ilegal, la reducción de los recursos pesqueros, así como los fenómenos causados por el cambio climático, el país debe desarrollar y ejecutar adecuadas políticas y estrategias de ordenación pesquera y de protección de los hábitats de las pesquerías para evitar una mayor degradación de sus recursos.

Opciones. Pero el problema de la actividad pesquera en el golfo de Nicoya no podrá resolverse si no se le atiende de una manera integral, ya que es urgente, por ejemplo, fomentar la creación de una mayor oferta de trabajo alternativo, que le quite presión al esfuerzo pesquero.

Por otra parte, la solución del serio problema de la degradación del ambiente marino requiere resolver el deficiente tratamiento de los desechos sólidos y aguas contaminadas que producen las aglomeraciones urbanas y los desarrollos industriales del Valle Central, que son llevadas por los ríos hasta nuestro litoral del Pacífico.

También existen otros aspectos que deben atenderse en las áreas de vivienda, educación, salud y cultura, los que indudablemente repercuten en el bienestar y la calidad de vida de los habitantes de las zonas costeras.

La elaboración de un plan integral de desarrollo para el golfo de Nicoya debe ser una prioridad y una iniciativa liderada por el Incopesca, dada la importancia socioeconómica de esta actividad en la zona, con el apoyo firme y decidido del Poder Ejecutivo y la colaboración de las autoridades políticas de la región: diputados, alcaldes, regidores y síndicos.

El autor es expresidente del Incopesca.