No puede ser que el mundo olvide el cadáver del niño tirado sobre una playa en Turquía

 1 septiembre, 2016

Siria es una república árabe en la costa oriental mediterránea, con una población de 22,8 millones, que está en una guerra civil entre el gobierno de Bashar al Asad y la oposición desde hace cinco años. Con un costo que ya supera los $35.000 millones y más de 270.000 muertos, con un éxodo masivo que supera los 4 millones de sirios que huyen de la violencia y el horror de la guerra.

El Estado sirio se independizó de los franceses en 1945 y se convirtió en una república parlamentaria. Entre 1949 y 1963 hubo varios y consecutivos golpes de Estado. Desde 1970, la presidencia de Siria ha sido ejercida por la familia Asad. En el 2010, con la Revolución de los Jazmines en Túnez, se inició el movimiento llamado Primavera Árabe, que generó una gran inestabilidad política y social en el Medio Oriente y en el norte de África, países donde la población sufría una gran represión, desempleo, con gobiernos represivos y corruptos.

Es en el 2011 cuando el pueblo sirio inicio una serie de manifestaciones sociales por las políticas autoritarias y la conducción despótica del presidente Bashar al Asad, lo que generó una revuelta que luego se convirtió en la actual guerra civil.

Europa y Estados Unidos impusieron sanciones económicas contra Siria para presionar a Bashar a que abandonara el poder, sin obtener resultados. Por otra parte, China y Rusia han vetado varias resoluciones de condena a la opresión de Bashar en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Estado Islámico. Es un grupo terrorista insurgente de naturaleza fundamentalista yihadista que nace en el 2014, con la proclamación del califato desde la ciudad de Mosul en Irak. Se forma inicialmente con militares suníes leales a la antigua dictadura de Sadam Huseín, que lanzan una ofensiva contra los ejércitos de Irak y Siria, atacando la ciudad de Tikrit, Mosul y Samarra.

Esto significó la pérdida de control del gobierno de Irak de la frontera occidental con Siria y Jordania. El Estado Islámico (EI) reclama la autoridad religiosa de los musulmanes. En los territorios que domina, se impone un régimen de terror con ejecuciones masivas y destrucción de templos.

En el 2014, Barack Obama y Europa decidieron intervenir en la guerra para defender las minorías cristianas y yazidies que eran masacradas por los yihadistas. El EI se expandió a Nigeria, Egipto, Rusia, Turquía, Yemen y otros. Se le ha adjudicado múltiples atentados terroristas en Europa y otros continentes. Es esta la organización terrorista más peligrosa para la seguridad mundial.

Sunitas y chiitas. La historia de las diferencias históricas entre los sumitas y chiitas se dan tras la muerte del profeta Mahoma, en el año 632 d. C, cuando se comienza a cuestionar quién sería el sucesor del gobierno del califato islámico. Los chiitas musulmanes creían que el poder debía recaer en un familiar de Mahoma y que era el califato de Alí, primo y yerno de Mahoma, el elegido. Los líderes del islam para los sunitas son el suegro de Mahoma, Abu Bakr, y los califas justos.

Lo sunitas son la rama más tradicional y ortodoxa del islam. Representan el 87% de una población musulmana que supera los 1.500 millones y predominan en Afganistán, Arabia Saudita, Libia, Turquía, Siria, Egipto, Pakistán, Kuwait, Gaza, Yemen, Omán y África. Los chiitas se caracterizan por un elemento distintivo mesiánico y son mayoría en Irán, Irak, Azerbaiyán y Líbano.

Las principales organizaciones políticas militares de los chiitas son el Hizbulá y de los yihadistas nacionalistas islámicos sunitas son Hamas, Talibán, el EI y Al Qaeda. La mayoría de estas organizaciones emplean prácticas terroristas como movimiento de resistencia islámica.

La revolución de Irán en 1979 marcó el comienzo de un régimen teocrático chiita en Irán. Con la guerra de Irak en el 2003 y la intervención de Estados Unidos y sus aliados, se permitió que los chiitas llegarán al poder después del régimen sunita de Sadam Huseín.

Con este hecho se inició un conflicto entre los chiítas y sunitas que parece no tener fin. Hay grandes diferencias en doctrina, rituales, teologías, leyes y organización entre sunitas y chiitas.

Encrucijada. La guerra en Siria no parece tener una salida simple. Estamos ante una guerra que puede tener grandes repercusiones en todo el Oriente Medio, con graves consecuencias para la paz mundial. El desgaste entre el gobierno y los opositores parecen nunca terminar. La comunidad internacional intenta buscar resolver la crisis. Los sunitas son la mayoría de la población en Siria y su gobierno está manejado por Bashar al Asad, que es chiita.

Tanto Al Qaeda como el EI son sunitas, por lo que el Occidente no quiere que se fortalezcan estas organizaciones terroristas. La atroz brutalidad de esta guerra con armas de fuego y ataques aéreos en barrios civiles tienen un presagio complejo y sombrío. Se habla de un apoyo en armas y recursos de algunos países árabes a los opositores del gobierno de Siria.

La oposición interna al gobierno sirio está conformada en la parte política por una coalición nacional y un comité supremo kurdo; en la parte armada, la oposición cuenta con el Ejercito Libre Sirio, el Frente Islámico y fuerzas kurdas. La oposición al gobierno sirio esta apoyada por Turquía, Estados Unidos y Arabia Saudita. Al gobierno sirio lo apoyan Rusia, Irán y Hizbulá.

Las ciudades de Madaya, primero, y, luego, Alepo fueron controladas por la oposición, y Asad las está rescatando con toda crueldad y dureza, con una gran cantidad de muertos y destrucción. El drama que está viviendo Alepo con los bombardeos revela un catastrófico problema humanitario.

El mes pasado las fuerzas leales a Asad les cortaron toda las vías de abastecimiento a los rebeldes y se prevé que las reservas de alimentos alcanzarán por pocos días.

Todo parece señalar que hay que combatir militarmente el terrorismo internacional, pero jamás debemos aceptar disparar a escuelas, hospitales y mercados.

¿Cuál es el futuro de Siria? ¿Como podrá surgir una sociedad democrática que funcione en Siria? ¿Cuándo terminará este conflicto? ¿Se va a extender a todo el Oriente y Africa? ¿Podrán seguir Europa, Turquia, Libano, Jordania, Egipto y Libia recibiendo más refugiados? ¿Que pasará con Afganistan e Irak, donde los Estados Unidos han gastado más de tres billones de dólares?

Falta de acuerdos. Hay que parar tanta violencia que desgarra a Siria. No podemos seguir viendo el drama de muchos refugiados que tratan de escapar de la guerra, arriesgando su vida en el mar para ir a un futuro incierto en una Europa cada vez más complicada por los migrantes.

La religión, la falta de solidaridad, el temor de algunos Estados del golfo para recibir refugiados sirios, el tráfico de migrantes, los miles de migrantes que se sienten “muertos vivientes” en Turquía y los miles de seres humanos que han muerto por tratar de cruzar el Mediterráneo, son solo el ejemplo de esta catástrofe humana que parece no tener una solución a corto plazo.

No puede ser que el mundo olvide el cadáver del niño tirado sobre una playa en Turquía.

Ya es hora de buscar un cese de las hostilidades, buscar acuerdos y treguas. Muchos protagonistas y frentes complican el camino. Son muchos los grupos que luchan por el liderazgo, regiones, acceso a recursos económicos o enfrentamiento étnico-religioso.

Muchas milicias tienen diferentes agendas y cambian constantemente. Diferentes milicias han recibido apoyo y armas desde Turquía, Irán y Arabia Saudita y Catar. El factor EI también complica la situación, ya que Estados Unidos y la coalición, al igual que Rusia e Irán, luchan contra esa organización. Hay que buscar acuerdos antes de que la situación se vaya de las manos y estaremos en un conflicto regional de graves consecuencias.

El autor es ingeniero.