22 julio, 2015

Las discusiones sobre el sexo de las personas se han multiplicado en los últimos años y no parece haber acuerdo aún sobre la materia. Recientemente, un caso fue elevado a la Sala IV porque el departamento de tarjetas de una entidad bancaria titubeó al comprobar la identidad de un o una solicitante “trans”.

Pero, vale tener presente, no es nada nuevo. Dudas al respecto surgen de la lectura de la propia Biblia. En efecto, en el Génesis 2:18-22, Dios dijo que no es bueno que el hombre esté solo y de la costilla de Adán procedió a crear a Eva. Sin embargo, antes, en el capítulo 1, versículos 26 y 27, se afirma que Dios creó, a imagen suya, al ser humano y que, a la vez, “macho y hembra los creó”.

Para nublar más el asunto, cuando la ciencia comprobó que los hombres poseen el mismo número de costillas que las mujeres, muchos pusieron en duda el primero de los textos citados.

A primera vista, pareciera que existen solamente dos sexos y la Biblia, con base en esto, en el capítulo 18 del Levítico, brinda “normas acerca de la unión conyugal”. Vide.

Pero en la naturaleza también existe una tercera posibilidad, el hermafrodita, representado por seres que por tener los dos órganos reproductivos son macho y hembra a la vez, como algunos peces, estrellas de mar, caracoles y lombrices, que nacen con un sexo y terminan siendo del otro.

Conforme a lo anterior, un hombre puede convertirse en mujer si por medio de una complicada operación (la cual no sé si existe) se somete a un cambio de órganos, de modo que tenga la capacidad reproductora femenina. Mientras este no sea el caso, el macho que se viste de hembra, camina como hembra y opta por enamorar a otro macho, técnicamente no es hembra. Ídem para las hembras que optan por actuar como machos. Esta es la tesis, al menos, del exdiputado del PASE Óscar López.

Función del sexo. La discusión sobre esta materia surge del hecho de que natura haya pedido que la reproducción de muchos de los seres vivos sea sexuada. Si el objetivo de la conducta animal es, como dice la sociobiología, la supervivencia de los genes de cada actor: ¿por qué la naturaleza utilizó el sexo como medio para la reproducción, lo cual no solo implica tener que contar con órganos reproductores, diferenciación genérica, largos procesos de cortejo y otras cosas, sino que exige a los participantes sacrificar la mitad de sus genes? ¿No habría sido mejor que ella hubiera dispuesto en todos los casos una reproducción partenogenética, como ocurre en ciertas especies vegetales, así el hijo tendría el ciento por ciento de las características de su (único) progenitor?

La respuesta es que si bien la reproducción sexuada implica una inversión, o sacrificio individual en términos genéticos, sirve para aumentar la diversidad ( pool ) de genes que los seres acarrean. Esto actúa, ni más ni menos, como un poderoso seguro social para la supervivencia de los genes y conviene a todos los participantes.

Algunos de mis genes (pueden confiadamente afirmar los participantes) se han de combinar con otros que son muy aptos para soportar fríos, con otros más capaces de subsistir en épocas de calor o de hambre. Eso implica que aun cuando el medio se torne muy caliente o frío o escaso de alimento, algunos de mis genes sobrevivirán la adversidad y serán los encargados de transmitir (al menos algunas de) mis características a las generaciones futuras.

Tal es la función del sexo en muchos animales y, ciertamente, en los seres humanos.

Thelmo Vargas es economista.