27 junio, 2014

Delicada es la situación forestal, tanto que se podría considerar a este sector como una especie amenazada o, incluso, en peligro de extinción. Esto, según datos de la Oficina Nacional Forestal que muestran que la actividad ha decrecido un 35% en los últimos años, y que la tasa de reforestación por año pasó de las 9.000 hectáreas en relación con las 2.000 de la actualidad.

Es preocupante que cada vez menos gente quiera reforestar, que se esté desaprovechando todo el potencial de producción local y que, en su lugar, esté aumentando la importación de madera. Peor aún: que se esté sustituyendo la madera como material de construcción por otros con una mayor huella ecológica y producidos, principalmente, en el extranjero.

Los bosques y las plantaciones son más que madera. Son agua, oxígeno y fijación del carbono contaminante, son fuente de biodiversidad y alimentos, son paz, inspiración y belleza escénica. Asimismo, la actividad forestal representa una gran oportunidad de desarrollo en áreas rurales, tradicionalmente marginadas.

Incentivos. Es necesario que el nuevo Gobierno establezca claramente dentro del Plan Nacional de Desarrollo políticas públicas claras y programas específicos que permitan la recuperación y consolidación del sector forestal. Se sugiere, a continuación, algunos elementos por considerar.

Hoy, un impuesto a los combustibles se utiliza para el pago de servicios ambientales. Esto es valioso; sin embargo, es necesario que se haga una evaluación de impacto del mismo. Es necesario establecer nuevos incentivos para financiar actividades que permitan obtener productos y servicios de mayor valor agregado, como la generación de energía a partir de biomasa o la obtención de compuestos y moléculas útiles para la industria química, entre otros.

Es importante que se retomen los incentivos fiscales a la reforestación, como la exoneración del impuesto de renta a la cosecha futura. Es decir, que se motive a invertir en sembrar árboles hoy, con la consecuente generación de empleo y actividad en zonas rurales, y que cuando se coseche, 25 o 30 años después, se esté exento de la renta.

Otro incentivo indirecto importante es la utilización de las compras públicas del estado para fortalecer la industria forestal nacional. Que en las grandes licitaciones que hacen el ICE, Recope, CNFL, para la compra de madera, se otorgue una puntuación extra para especies producidas nacionalmente.

Volver al bosque. Igualmente es importante que los volúmenes solicitados en las compras públicas se puedan ajustar para que participen productores nacionales o que se permita la participación de los mismos en la figura de consorcios.

Independientemente del ministerio al cual se esté adscrita, es importante que la institucionalidad del sector forestal cuente con una mayor flexibilidad administrativa para ejecutar; que la simplificación de trámites sea una práctica cotidiana, que las decisiones técnicas prevalezcan sobre las políticas y que exista amplitud de criterios para facilitar actividades como el manejo sostenible de los bosques.

Por último, es imprescindible que la rectoría del sector forestal cuente con robustos instrumentos para articular la acción del sector académico, el sector privado, las instituciones públicas y la sociedad civil. Esto en concordancia con otros sectores relacionados como agricultura y ganadería, turismo, aguas, ciencia y tecnología así como economía e industria y comercio.

Es tiempo de volver al bosque.

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