16 julio, 2015

La Clínica de la Memoria del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología nace como una sentida necesidad, dado el incremento sostenido de fallos de memoria de las personas adultas mayores atendidas en forma interdisciplinaria en este centro.

La clínica inicia funciones en febrero del 2007 y se constituye, dentro del marco de la seguridad social, en la primera de su tipo en Costa Rica.

Las clínicas de la memoria nacen en Estados Unidos, Canadá y Europa, pero sobre todo en Gran Bretaña, como respuesta a la necesidad de hacer conciencia de la necesidad de la intervención electiva y multidisciplinaria en las personas con demencia (fallos o ausencias de memoria) en las etapas iniciales.

Estos centros médicos permiten también la capacitación de especialistas en el desarrollo temprano y manejo de pacientes con problemas cognitivos.

Durante estos años, se ha llegado a una casuística estudiada, con toda la rigurosidad científica, gracias al trabajo del equipo de profesionales que conforman la clínica, con más de 4.200 casos de adultos mayores a los que se les ha podido hacer un diagnóstico de consenso probable.

La información obtenida es una enorme ayuda tanto para el paciente como para su familia sobre qué esperar de la enfermedad, cómo manejarla en el futuro, si existe un tratamiento posible y cómo darle el seguimiento más idóneo.

Es un proceso en el que se benefician el paciente adulto mayor, los familiares y los cuidadores. Se trata de una enfermedad que solo viviéndola en persona puede uno dimensionar la demanda de cuidado que requieren estas personas.

En mi experiencia profesional, he tenido la oportunidad de ver casos tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos y Costa Rica, donde se genera una gran tensión, muchas veces por el desconocimiento de qué esperar de esta enfermedad tan discapacitante, por lo que me he convencido de la importancia, no solo de tener clínicas de la memoria, sino de contactar con organizaciones comunales de apoyo, que ayuden a crear sinergias para lograr una óptima calidad de atención y un apoyo integral para las familias.

Práctica para especialistas. Debo resaltar que como parte de la formación de los estudios de especialización de la geriatría y la gerontología está incluida la rotación por esta clínica, lo cual garantiza que el futuro especialista en este campo conozca en profundidad los alcances de esta y lleve nuestro concepto de servicio a otros hospitales de la seguridad social y de la comunidad.

Una experiencia similar viven profesionales extranjeros que nos visitan en este hospital, como centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud.

En los últimos seis años, se les ha dado la oportunidad a más de 50 médicos extranjeros (de Chile, Ecuador, Perú, Panamá, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, República Dominicana y Colombia) de venir a aprender. Durante su trabajo se rotan y así van desarrollando un concepto claro y sólido de lo que se puede conseguir por medio de esta clínica, y así iniciar algo similar en sus países de origen.

Diagnóstico riguroso. Estoy convencido de que las clínicas de la memoria deben apoyarse en normativas, procedimientos y recomendaciones internacionales, como lo hace la Clínica del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología, para garantizar un diagnóstico y tratamiento certero que identifique el deterioro cognitivo.

No todos los casos de demencia se deben a la enfermedad de Alzheimer, pues existen causas potencialmente corregibles que la única manera de identificarlas es por medio de una evaluación rigurosa.

La relevancia de tener una clínica de la memoria bien constituida y sólida, profesionalmente hablando, es la posibilidad de llegar a disponer de un diagnóstico lo más documentado posible, puesto que una ligereza en un diagnóstico de esta naturaleza puede generar “etiquetas” irreversibles que riñen con la ética o posibles abusos patrimoniales inmediatos, y en el futuro, por ende, derivar en el deterioro de la calidad de vida de un ciudadano, en detrimento de sus derechos personales.

La meta es, entonces, continuar la preparación a conciencia mediante estudio, abordaje y manejo de esta creciente patología que en la actualidad se calcula en alrededor de 20.000 casos en nuestro país, pero que, sin duda alguna, van en crecimiento conforme la población envejece.

En los últimos años se ha publicado en las revistas médicas más reconocidas internacionalmente todos los esfuerzos y logros de esta clínica. En esta ocasión queremos compartirlo con la comunidad costarricense. Ojalá nos apoyen porque solo beneficios nos da y nos dará, aún más, en el futuro próximo.

Fernando Morales Martínez es médico geriatra y gerontólogo, director general del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología.