Opinión

No juzgar a la gente por sus parentescos

Actualizado el 11 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

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No juzgar a la gente por sus parentescos

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La gente debe ser valorada por su capacidad y cuestionada por su falta de idoneidad, no por su apellido o parentescos políticos. ¿Es Hillary Clinton la esposa de Bill Clinton o es una exsenadora y brillante exsecretaria de Asuntos Exteriores? ¿Era Indira Gandhi la hija de Nerhu o una gran líder india que colaboró en el proceso de transformación de su patria?

Hago estos comentarios porque en algunos medios se ha hecho alusión a mi condición de esposo de la actual alcaldesa, de quien, curiosamente, la misma prensa se refería como la esposa del exdiputado Guido Granados, en la elección anterior.

Es natural entablar relaciones con gente con la que interactuamos. En el ejercicio profesional y laboral son muchos casos que conocemos de personas que inician una relación de pareja hasta llegar a formar un hogar con quienes eran sus compañeros de trabajo.

¿No son las cosas en común las bases de una sólida relación? Insisto: ¿Es doña Nuria Marín Raventós columnista de La Nación por ser esposa de don Antonio Álvarez o por ser pariente de alguien o por mérito propio?

No cabe duda de que existen en nuestro país numerosos ejemplos de esposos y esposas que se han destacado en diferentes espacios profesionales y políticos. Solo para citar algunos, Aida Faingezicht y Luis Fishman; Saúl Weisleder y Rebeca Grynspan. No podemos discriminar a priori o establecer como una cosa incorrecta el que dos personas relacionadas se postulen para cargos de elección relacionados.

En mi caso particular, conocí a doña Sandra García como tesorera del Comité Político del distrito Carmen, luego me enamoré de ella, entre otros importantes aspectos, por la pasión con que se dedicaba, y se dedica, a los asuntos municipales, también una de mis preocupaciones de siempre. En este sentido, debo recordar que yo fui presidente municipal y diputado por San José antes de casarme con ella. Y desde nuestras áreas profesionales, con puntos de vista complementarios, en muchos casos incluso contrarios, hemos trabajado por construir una mejor ciudad.

Por todo lo anterior, estoy convencido de apelar, con respeto, pero con firmeza, a mi derecho de ser mencionados en los medios por mi nombre, no con el apelativo de “esposo de”.

Ni doña Sandra ni este servidor merecemos, por nuestra condición de esposos, perder nuestra propia esencia, y menos aún, que no se le reconozca a cada cual su probado compromiso, honestidad y rectitud como funcionarios públicos. Soy vehemente con este pedido y agradezco a la prensa su atención a este llamado.

Guido Granados, candidato PLN a la Alcaldía de San José

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