20 mayo, 2015

Dice usted que en su primer año aprueba con poquito más de 7, lo que mi maestra la niña Soledad Gutiérrez llamaba “raspando”.

Cuenta usted con una ventaja que no tienen los estudiantes en Costa Rica: autocalificarse. Así, claro, nadie reprueba.

Lo que me pregunto es, del 7 al 8, del 8 al 9 y del 9 al 10, ¿cuántas familias pobres caben? ¿Cuántas escuelas, hospitales, paradas de buses, Ebáis, guarderías? ¿Cuánta gente pobre, Luis Guillermo? La gente de siempre y de nunca, la que siempre espera que los gobernantes cumplan, y la que nunca recibe esa satisfacción.

Si aprueba usted del 1 al 7 y reprueba del 7 al 10, aprueba el puntaje mínimo y pierde el máximo, o sea el mejor Luis Guillermo, el más sensible, el más capacitado, el notable y sobresaliente, reprueba. ¿Merece Costa rica un presidente de 7? ¿Merece Costa Rica una vida poquito más de 7? A usted lo elegimos porque como prometedor es un 10, pero tenemos un cumplidor de 7. Son sus números.

Usted es un hombre de 10, ¿por qué nos gobierna un presidente de 7? ¿Dónde deja al hombre de 10 cada mañana mientras el presidente de 7 va a la Casa Presidencial?

Se lo digo sin mala leche, expresión que Mercedes entiende. Usted es profesor, Luis Guillermo, lo elegimos por eso; de haber sabido que es un alumno que pasa “raspando”, a lo mejor no lo elegimos.

Usted dice que no puede estar en todo, pero tiene el deber de elegir funcionarios que estén en todas en su área. Es que con Costa Rica no se juega, ¿verdad?

Conocemos sus sueños de candidato, ¿pero cuáles son sus sueños de presidente? Le sugiero este sueño: una Costa Rica sin pobres. Ponga a todo el mundo en el Gobierno a hacerlo realidad y obtendrá un 10.

Mire, ya para presidente no hace falta ir a clases, ya llegó, ya está ahí. ¿Cómo se reacciona ante su 7 “raspando”? La oposición feliz, el PAC, estupefacto, preguntándose, ¿esto somos, tantos años de travesía en el desierto para esto? ¿Es esta la tierra prometida de gobernar? Y la gente buscando clases de recuperación…

Los de 7 raspando no clasifican a las olimpiadas, y necesitamos un presidente de alto rendimiento. Su calificación es autocrítica, eso es sano, significa que la casa de cristal no se ha convertido en la torre de cristal.

Yo quiero que a usted le vaya bien porque significa salud, trabajo, educación, vivienda y seguridad para la gente. Pero es hora de que la gente que usted nombró deje de decir “pero si apenas llevamos un año”, para decir “a caray, pero si ya llevamos un año”.

No escribo estas palabras con mala intención. Las escribo constructivamente, buscando lo mejor para Costa Rica, para nuestros niños, nuestros adultos mayores, nuestras mujeres cabezas de familia, nuestros desempleados. Esto no es una interpelación; es un diálogo. Y se las digo porque gracias a nuestra prensa cualquiera puede dirigirse a usted, Luis Guillermo. Empúnchese.

Ya ve que termino esperanzado. Haciéndole barra.

Estamos a tiempo, vamos por la mitad del primer tiempo. Según sus números vamos perdiendo 7 a 3: 7 autogoles y 3 goles a balón parado. Pelee las bolas arriba, no dé ninguna por perdida, sude la camiseta, meta duro los tacos.

No juegue a la defensiva, hágale honor al 9 de su camiseta y lidere el ataque contra la pobreza, que es una forma odiosa de desigualdad.

La pobreza es otro apartheid . Mire, tiro de esquina a favor de Costa Rica, levante la mano y pida la bola, métase al área pequeña entre los centrales y salte más que los rivales, Costa Rica entera saltará con usted. Y ganemos esta carajada, Luis Guillermo.

(*) José María Zonta es escritor..