22 junio, 2015

El desarrollo tecnológico le jugó una mala pasada al TLC, a las transnacionales y a su madrina la Sutel.

La multa recién aprobada por la Sutel, en contra del ICE, debe verse en su justa dimensión histórica, como una estrategia de las transnacionales para sobrevivir en el mercado y quebrar el sector de telecomunicaciones del ICE.

La presión en el 2003 se ejerció para abrir el mercado de la telefonía móvil porque, hasta ese momento, se creía que dicho servicio sería una mina de oro durante muchos años, y así lo fue. Por eso el TLC abrió solo este servicio a la competencia.

Fue la Ley de Telecomunicaciones del 2008 la que abrió todo, excepto la telefonía básica residencial.

Lo que ocurrió tres años antes, gracias al genio de Steve Jobs, le dio al sector un giro de 180 grados. La invención del iPhone y el inicio de la era de los smartphones sería la tumba del negocio de la conmutación de voz en la telefonía móvil. A partir de ese momento, la gente iría pidiendo más y más Internet móvil, más ancho de banda y la conversación conmutada se transformaría en la llamada voz sobre IP.

En todo el mundo, este proceso encendió las alertas de las transnacionales dedicadas a las telecomunicaciones, y, con base en una política neoliberal de mercantilizar el uso de Internet, impulsaron el cobro por descarga, con el fin de prepararse para seguir lucrando, una vez que la telefonía móvil, tal como surgió a finales de los 80, desapareciera.

Cobro por descarga. Estos cambios se encontraron de frente con un monopolio que nos acostumbró a pagar la Internet con tarifa plana, ante la ingenuidad de los políticos neoliberales que no lo anticiparon.

Como consecuencia, Claro y Movistar empezaron a posicionar el cobro de Internet por descarga, con el apoyo de la Sutel, en contra de los intereses de los usuarios y contra la filosofía neoliberal de que todo iba a ser más barato después de la apertura. Y el ICE entró en el juego, por la corporatización a la cual se ha visto sometida la institución. Ya lo lograron en la Internet prepago, pero no en la pospago.

Gracias al rechazo ciudadano y a los pronunciamientos legales que garantizan el acceso a Internet como un derecho humano, la tarea pendiente es, entonces, revertir dicha modalidad de cobro en la Internet móvil prepago.

El panorama es peor cuando las frecuencias para desarrollar la tecnología 4G y 5G están en manos de Racsa, empresa pública del Grupo ICE.

De hecho, las empresas privadas la tendrían más difícil si el Gobierno se dedicara a fortalecer el sector de Telecomunicaciones del ICE, pero, lamentablemente, es todo lo contrario. La administración Solís Rivera tiene desatendida esta área de desarrollo institucional y nacional.

Lo cierto es que el mercado de la telefonía móvil dejará de ser la mina de oro de las empresas de telecomunicaciones, y la Internet móvil bajo nuestros esquemas de cobro tampoco lo será.

Por ello, estas empresas deben buscar ingresos frescos, como los servicios empresariales o la Internet de banda ancha empresarial y residencial, lo cual les es difícil porque solo el ICE tiene fibra óptica en el país, elemento fundamental para desarrollar mercados como estos.

Pareciera, entonces, que el sector privado de telecomunicaciones no la tiene fácil, por eso su estrategia es atacar al ICE, por medio de la Sutel, con el fin de quebrarlo, y que esto les ayude a ganar más mercado.

Esta sería la tabla de salvación que les queda a las compañías transnacionales.

(*) El autor es diputado de Frente Amplio