Opinión

La insospechada belleza de casi todas las cosas

Actualizado el 06 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

Opinión

La insospechada belleza de casi todas las cosas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Hay días manifiestamente hermosos. Esos no necesitan presentación. Pero hoy hablaré de las horas menores, de las que a menudo aplastan el corazón con rutinas, pequeñas tristezas y añoranzas, e invocan el sentimiento que no hace maletas porque su viaje nunca se hizo, dejando vacío el andén del tren con la certeza de saber que no habrá complicidad nunca más entre las miradas anónimas que se cruzan entre las multitudes. Eso, simplemente, merma las centellas que alguna vez estallaron en mis ojos.

Saber mirar. Existe belleza en casi todo, incluso en la tristeza. Hay palabras con la policromía de un cristal de Murano, también silencios solidarios y mucha paz en el porte de un gorrión. Es cuestión de no conformarse con ver, sino de saber mirar la cadena de momentos irrepetibles, pues la existencia sorprende en cada giro y quizás en un rincón.

También es sublime la paciencia, esa que permite que las metas no se vayan de tu cabeza y se integren a cada estación. El tiempo, en su sapiencia, nunca deja nada sin cobrar, pero también paga con la misma moneda. La hermosura se esconde donde nadie parece buscarla; al fin y al cabo, depende del ojo del espectador. Incluso en lo pequeño hay esplendor, cuando se baja el ritmo y se pone atención. Suenan campanas interiores cuando se rompen las defensas que nos separan de los demás y nos mostramos como somos: es el llamado de las almas a ser felices.

Afectos acumulados. La magnificencia de un atardecer nos recuerda que no somos frutos del azar cósmico y, aunque no la conozcamos, debe haber una razón para haber alcanzado este nivel de consciencia como especie humana. Es mi pensar, no una imposición, pero no puedo renunciar a los afectos que he venido acumulando en esta vida.

Esa es la verdadera riqueza, y me gusta creer que es lo que posiblemente trascienda.

Tanta infinitud al observar las estrellas, a pesar de que muchas ya no existen como tales, y, sin embargo, duele pensar que nos empeñamos en contiendas fútiles, cuando, en realidad, hay mucho por lo que estar agradecido, porque, aun cuando hay oscuridad, no puedo menos que reconocer que existe una insospechada belleza en casi todas las cosas.

  • Comparta este artículo
Opinión

La insospechada belleza de casi todas las cosas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota