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La inminente espera del banderazo final

Actualizado el 07 de noviembre de 2016 a las 12:00 am

Los beneficios del Centro Nacional de Congresos y Convenciones permearán en todo el territorio

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La inminente espera del banderazo final

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El sector turístico y el país han aguardado durante muchos años un centro de convenciones. Con cada administración, los gobiernos paulatinamente han ido cumpliendo las distintas etapas.

Terminarlo es nuestra prioridad y, por ello, vencimos los pendientes y nos encontramos en la última fase. Fue un proceso transparente, sin apelaciones, carente de cuestionamientos y al menor costo para el Estado.

En mayo, sometimos el contrato de construcción a refrendo por parte de la Contraloría General de la República, por lo que esperamos con ansias que logremos concluir pronto este paso final.

Turismo de reuniones. El Centro Nacional de Congresos y Convenciones (CNCC) representa la punta de lanza para posicionar al país como un destino apto en este importante segmento.

La Organización Mundial del Turismo asegura que esta industria ofrece innumerables beneficios a las economías locales y su crecimiento acelerado incentiva la competitividad de los países.

De acuerdo con el International Congress and Convention Association (ICCA), mundialmente se registran 120.000 congresos, 120 millones de participantes y la industria genera $11 billones anuales.

Dicho turismo permite romper con la estacionalidad que enfrenta el sector, ya que los meses de mayor auge son precisamente los de la temporada baja en Costa Rica.

Además, este tipo de turismo demanda la realización de pre y postours, lo que atrae a un turista cuyo gasto promedio es tres veces mayor al que nos visita por motivos de ocio o placer; es decir, atraemos a un turista que gasta más, que viene en temporada baja y que consume diversos productos turísticos durante su estadía. ¡Qué más se puede pedir!

El CNCC representa la cabeza visible del turismo de reuniones, industria que fortalecerá la oferta de Costa Rica.

El CNCC representa un proyecto del país, cuyos beneficios permearán en todo el territorio y se convertirá en un factor dinamizador del turismo, al proporcionar empleo y promover el desarrollo hotelero. Además, generará encadenamientos productivos y el mejoramiento de la imagen del país como un destino consolidado.

El dinero no sobra. El ICT y el sector privado turístico estamos llevando a cabo un trabajo intenso para posicionarnos en este mercado. Hemos tenido una participación exitosa en las ferias internacionales, pero la ausencia del CNCC nos resta competitividad y, conforme transcurren los días, el país sigue viendo cómo acontecimientos de renombre mundial deben elegir otro destino ante la ausencia del centro.

Somos testigos de inversionistas que desean ampliar el desarrollo hotelero a raíz del CNCC, pero hoy esos proyectos se encuentran a la espera.

Algunos dudan de la situación financiera del ICT, y argumentan que la institución cuenta con fondos suficientes para cubrir la deuda y que, por ende, es innecesario solicitar un préstamo para completar el financiamiento del CNCC.

Sin embargo, desconocen los compromisos adquiridos por esta institución y que el dinero no sobra; por el contrario, ante las metas y proyectos, no alcanza.

Efectivamente, gracias al ahorro acumulado a lo largo de varios años, el ICT tiene en reserva el 70% del costo de la obra. De igual forma, ha destinado recursos para la promoción en esta nueva industria, ya que el centro sería un edificio más si no existe una estrategia de mercadeo articulada.

Pero, además, esos fondos reforzarán una de las áreas prioritarias de la actual administración y es la atracción de líneas aéreas, la cual se ha intensificado de forma abrumadora gracias al trabajo que se está efectuando.

También se destinará un monto importante para fortalecer el proyecto de apoyo y reactivación a las mipymes turísticas (Ley 9339), con el fin de resguardar su actividad económica y la generación de empleo.

Asimismo, por primera vez, el ICT creará una reserva para enfrentar emergencias de carácter nacional que afecten la actividad turística, como la erupción de alguno de nuestros volcanes.

Hemos esperado más de 15 años para una obra que tarda un año en construirse, pero estamos muy cerca y solo nos falta el refrendo del contrato de construcción para concretar el centro de convenciones, el cual permitirá que Costa Rica goce de los beneficios de la industria de reuniones, que contribuirá a que los costarricenses cuenten con nuevas oportunidades de empleo, crecimiento y superación.

El autor es ministro de Turismo

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