Opinión

Las incoherencias de René Castro

Actualizado el 22 de junio de 2013 a las 12:01 am

El Gobierno y René Castro le deben a Costa Rica un debate honesto sobre la refinería

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Con mucho pesar comunico mi decisión de renunciar a la delegación costarricense de negociadores en cambio climático. Por mucho tiempo, el mundo ha admirado a Costa Rica por ser un líder en la lucha frente al cambio climático y en la protección del ambiente. Nuestra decisión de prescindir de un Ejército, de defender la salud, la educación y el ambiente ha inspirado a muchas personas más allá de nuestras fronteras. Por estas razones, para mí ha sido un honor representar a un país en las negociaciones internacionales sobre cambio climático. Hemos apostado por un modelo de desarrollo limpio e, incluso, anunciamos al mundo que seríamos carbononeutrales para el año 2021.

Sin embargo, el estar tan cerca de tomar un préstamo de China para que el país cuente con una moderna refinería de petróleo, con un valor de $1.300 millones va en contra de nuestro liderazgo ambiental. ¿Cómo un país que se ha fijado la meta de descarbonizar nuestra vía de desarrollo tendrá credibilidad cuando, al mismo tiempo, se endeuda en nombre de los combustibles fósiles? Esta incoherencia amenaza con deshacer dos décadas de liderazgo de Costa Rica en este tema, y no tengo otra opción más que hablar en nombre de los costarricenses y de las esperanzas de personas vulnerables al cambio climático. Hice esto cuando participé en el programa de radio con la periodista Amelia Rueda el 30 de mayo del 2013.

Hablé abiertamente de nuestras contradicciones, y mi esperanza era ayudar a tener una conversación nacional más honesta y balanceada respecto de la refinería. También escribí un artículo de opinión en LaNación, que fue publicado 6 de junio 2013, en el que abogué por una cooperación de siglo XXI, baja en carbono entre nuestro país y China.

Fue claro que el ministro René Castro no estuvo de acuerdo con mis puntos de vista. El sábado 8 de junio de 2013, el jefe de la Delegación de Costa Rica me pidió que me separara del equipo de negociadores de cambio climático en Costa Rica. Esta comunicación fue verbal y tuvo lugar durante las sesiones de negociación en Bonn, Alemania.

Luego de que la noticia se conociera en nuestro país, fue evidente la reacción negativa en las redes sociales no solo en Costa Rica, sino también en otros países. El miércoles 12 de junio 2013, en respuesta, René Castro envió una carta pública a Amelia Rueda en la que negó públicamente que había sido retirada de la delegación en el primer lugar. Ahora, Castro insiste en que todavía estoy en el “grupo de consultores”, y que mi contrato sigue vigente. Esta información no es correcta. Debo corregir, y aclarar lo siguiente:

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1. Contrato: No soy consultora del Gobierno de Costa Rica. Mi rol ha sido de asesora externa ad honórem en particular con tareas relacionadas con la delegación que coordina la Dirección de Cambio Climático con sus instrucciones. Mi apoyo ha sido posible mediante el apoyo de fundaciones filantrópicas. La carta del ministro Castro sugiere que hay una prestación de servicios comerciales entre mi persona y el Gobierno y que dicho contrato sigue vigente, lo cual es falso. ¿A cuál contrato se refiere?

2. Falta de integridad: René Castro no admite que fui separada de la delegación y, sin embargo, sí hay evidencia de que el Minaet le ha dicho lo contrario a otros Gobiernos. Un correo electrónico del 12 de junio del 2013 fue enviado a una oficial del Gobierno de Australia con copia a oficiales de los Gobiernos del Reino Unido y Ghana así como a la Secretaría del Diálogo de Cartagena (un foro de negociadores en el que represento a Costa Rica desde el 2010). Esta comunicación –de la cual tengo copia– dice lo siguiente:

“Por favor tomar nota que por decisión del Gobierno de Costa Rica, la Sra. Mónica Araya ha sido liberada de sus obligaciones como asesora externa del MINAE”.

La cadena de correos también indica el nombre de un nuevo representante bajo instrucciones del director de la Dirección de Cambio Climático del Minae y comunica que ya no participaré en la siguiente reunión del Diálogo de Cartagena.

El Minae también comunicó a otras delegaciones que yo no estaba en el equipo negociador. Por ejemplo, el jefe de la Delegación de Costa Rica entregó a los negociadores de Ailac (la Asociación Independiente de Estados Latinoamericanos y del Caribe) –a la que ayudé activamente a fundar– una lista con los negociadores costarricenses que ahora forman parte de Ailac. Mi nombre fue dejado fuera.

El público costarricense necesita saber que estas comunicaciones y acciones fueron hechas la misma semana en que Castro negaba públicamente que me hubieran removido de la delegación.

El tema de fondo. El Gobierno, y René Castro en particular, le debe a Costa Rica un debate abierto y honesto sobre la refinería. ¿Por qué necesitamos una refinería? Y ¿quién decidirá?

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Estoy convencida de que una gran mayoría de costarricenses apoyarán un nuevo modelo de cooperación con China basado en las oportunidades para ambos países y el clima de promover un desarrollo bajo en emisiones. El préstamo deberá ser usado para promover infraestructura limpia.

Solo si replanteamos los términos de cooperación seremos congruentes con los compromisos ambientales que Costa Rica ha defendido con valentía por más de veinte años y que tantos beneficios han tenido para nuestro país.

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