Opinión

Los impuestos, impuestos son

Actualizado el 25 de febrero de 2015 a las 12:00 am

Opinión

Los impuestos, impuestos son

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Aunque muchas personas, quizá todas, aceptan como verdadero el dictado “te ganarás el pan con el sudor de la frente”, no pocas creen que puede ser con el sudor de la frente de otros. Esto aplica con gran fuerza al pago de los impuestos que, como su nombre indica, impuestos son.

Hace no mucho tiempo, jerarcas del Ministerio de Hacienda y de la Dirección de Tributación de este país crearon un programa para “enseñar a los niños costarricenses la importancia del pago de impuestos alrededor de conceptos y valores fundamentales tales como solidaridad, cooperación y responsabilidad ciudadana”. Un par de meses después, ellos, los promotores del programa, renunciaron ante acusaciones de incumplimiento de sus propias obligaciones con el fisco.

Evasión. Recién este medio informó que la filial suiza del banco HSBC presuntamente ayudó a traficantes y a “famosos” a evadir impuestos, entre los que destacan los políticos Abdalá II de Jordania y Hosni Mubárak de Egipto. También figura en la lista un exguardaespaldas del finado Hugo Chávez. Esto es interesante porque los partidos de izquierda son los principales abanderados del lema que la evasión, y hasta la elusión (esquivar las actividades sujetas a altos tributos), constituye un pecado. Para ellos, como sarcásticamente dice la canción “Taxman”, de los Beatles, el ciudadano debe pagar los tributos sin siquiera cuestionar para qué los va a utilizar el Gobierno; es como si se viviera para respirar, y no al revés.

Caso español. La última noticia en este sentido es que un politólogo español de nombre Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores y jerarca del partido político antiliberal Podemos, que es algo así como el equivalente al partido Syriza griego y al Frente Amplio tico, recibió en el año 2013 jugosos pagos por consultorías ideológicas a los Gobiernos de Venezuela y Bolivia, entre otros, los cuales camufló como hechos a una empresa, en vez de a él en forma personal, con el ánimo de pagar menos tributos. En España, a Monedero ahora, apropiadamente, lo llaman Billetero, pues los 425.000 euros que sometió a este tratamiento destacan respecto a los 758 euros que en su país constituyen el salario mínimo mensual (vea “Podemos enfrenta ataques por supuestas anomalías fiscales”, p. 24A La Nación, 11/2/2015).

A la inversa. A los líderes de los partidos de izquierda no hay que pedirles que hagan lo que predican, sino que prediquen lo que hacen. De hacerlo, concluirían que el pagar altos impuestos no está en el ADN de los seres humanos. Que nadie está dispuesto a pagar tributos para que el Gobierno los gaste en trochas, platinas, pensiones y convenciones laborales de lujo, como tampoco quieren los alemanes que sus impuestos sirvan para financiar el gasto desbocado de los griegos.

Lógica matemática. De actuar de esta forma, no solo ganaríamos en sinceridad, sino en eficiencia, pues es bien conocido que cuando el fisco se pasa de vivillo y aprieta las clavijas de los tributos (elevando prohibitivamente tasas y poniendo impuestos a todo lo que se mueva) termina recaudando menos, pues desestimula la producción, dado que muy pocos quieren con su sudor financiar la fiesta de otros. Deben saber los líderes de los partidos de izquierda que ni el empresario ni el trabajador viven para pagar impuestos, como tampoco se vive para respirar. Y, si no, que le pregunten a Billetero, quien, por hablar castellano, les responderá con toda claridad.

El autor es economista.

  • Comparta este artículo
Opinión

Los impuestos, impuestos son

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota