La imagen de un Alcalde

En imagen pública existen ciertos secretos que un político ya no puede ignorar

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A propósito de las campañas para alcalde que estamos viviendo, quiero referirme a los estímulos verbales y no verbales con que se están creando las imágenes de cada uno de ellos. En el juego de la imagen pública existen ciertos secretos que un político, y propiamente el aspirante a alcalde de hoy en día, ya no puede ignorar. Son simples herramientas que le permitirán al elector procesar más fácilmente la percepción que se tiene del candidato de su simpatía, y de esta manera contribuir a que se elija al mejor representante del gobierno local.

Ciertamente, para que una imagen tenga credibilidad debe tener un fondo que la sustente, un conocimiento que respalde la actividad a la que se va a dedicar ya que al buen líder se le reconoce por sus resultados, no solamente por un discurso lleno de promesas y la cantidad de aplausos que recibió por él.

En esta elección los ciudadanos ya queremos y merecemos políticos profesionales y comprometidos con la representación que nos ofrecen, y esto quiere decir que su imagen física y actitud pública debe estar a la altura de sus votantes.

“Yo soy así y no me importa lo que piensen de mí”, puede ser muy valiente y hasta franco, pero en la actividad pública es impertinente y muy arriesgado. Un representante de gobierno local se debe a los ciudadanos de todos los estratos sociales y por lo tanto, debe saber ubicarse en cada uno de los lugares y eventos especiales en los que se encuentre, esto para poder congeniar adecuadamente con cada uno de ellos.

No estamos hablando de crear un personaje frívolo o superficial, todo lo contrario, porque una imagen sin una esencia natural corre el riesgo de no satisfacer la expectativa creada y por ende, se expone al castigo inmediato por la falta de sensibilidad y honestidad, pero un magnífico curriculum o una excelente actitud para gobernar sin una imagen armoniosa y adecuada, carecerá de fuerza para brindar la seguridad y confianza que el elector busca en él. De esta manera es necesario que se consideren ambos requisitos para impactar, el fondo y la forma, la esencia y la imagen.

El proceso de decisión se basa mayoritariamente en emociones y no en razones, por lo que le sugiero a los señores candidatos que se detengan a analizar por ejemplo, sus fotografías de campaña: los ángulos escogidos, los colores de ropa y accesorios usados, las posturas que ahí manifiestan ¿comunican autoridad y poder? ¿El votante de todas las clases se siente representado por usted?

Los partidos políticos de otras partes del mundo tienen códigos de vestimenta y conducta, algo que los de Costa Rica ya podrían imitar. Una buena imagen siempre es asociada con eficiencia, calidad, seriedad y liderazgo.

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