8 mayo, 2015

En el Ministerio de Hacienda, trabajamos arduamente por lograr una gestión eficiente y responsable de las finanzas públicas. El 2014 fue un año de retos y compromisos, principalmente con los sectores más desfavorecidos, que deben enfrentar con mayor dificultad las consecuencias de un déficit fiscal.

En estos meses, hemos intensificado las acciones que nos permitirán recaudar más recursos para fortalecer nuestro Estado social de derecho y ofrecer los servicios públicos en tiempo y con la calidad que necesita la ciudadanía. Asimismo, hemos enfatizado las acciones para lograr un uso racional de los recursos públicos, controlando su crecimiento y mejorando la calidad del gasto.

Hemos establecido como uno de los pilares que orientan las acciones de la administración Solís Rivera, impulsar el crecimiento económico mediante incentivos que propicien la inversión privada y pública, mejores condiciones en las tasas de interés, una inflación controlada, la facilitación de trámites para nuevos emprendimientos y un mayor seguimiento a los proyectos ejecutados con financiamiento externo, entre los más importantes. Esto con el fin de crear un ambiente que facilite la generación de empleos de calidad, en procura de una mejor calidad de vida para la ciudadanía y de lucha contra la pobreza.

Plan de fortalecimiento. Para lograr lo anterior, desde el Ministerio de Hacienda, hemos propuesto una ruta que denominamos Fortalecimiento de la Hacienda Pública, la cual integra, por un lado, medidas sobre las que el Ministerio ejerce control del gasto y, por otro, medidas y controles para recaudar más recursos. Ambas están constituidas tanto por acciones y directrices, o lineamientos presidenciales, como por la presentación ante la Asamblea Legislativa de los proyectos de ley para generar mayores ingresos, mejorar los controles y limitar egresos por transferencias en pensiones.

En una primera fase, el año pasado giramos instrucciones para congelar el 85% de las plazas vacantes y recortar el 20% de los saldos presupuestarios de las partidas consideradas como gastos evitables; además, realizamos una mayor vigilancia en el desembolso de las transferencias corrientes a las instituciones. Cerramos el año con un déficit fiscal menor al proyectado, gracias a las medidas de contención del gasto, la buena gestión de la deuda pública y una mayor recaudación. En total, el país dejó de endeudarse en alrededor de ¢200.000 millones en el 2014.

Adicionalmente, para controlar el crecimiento y la calidad del gasto, en el 2015 ejecutamos un recorte inicial al presupuesto por ¢61.000 millones y presentamos ante la Asamblea Legislativa los proyectos de ley número 19.531 y 19.555, que tienen por objetivo ordenar el régimen de exoneraciones en el país y promover la eficiencia, eficacia y economía en la ejecución de los recursos públicos, así como mejorar los porcentajes de ejecución de los recursos aprobados para las instituciones (caja única).

Estos proyectos forman parte de la segunda fase de la hoja de ruta trazada. Son esenciales y, al igual que los planes enviados en el 2014, requieren el compromiso de los señores diputados. Finalmente, se tiene trazada una tercera fase con el propósito de buscar una mayor sostenibilidad fiscal a corto y mediano plazo.

El papel del Congreso. La aprobación de los proyectos contra el fraude fiscal y contra el contrabando, ambos en la corriente legislativa desde el año anterior, son parte del compromiso asumido para atacar frontalmente la evasión y el comercio ilícito, y mejorar, así, el cobro de impuestos y poner a pagar a quienes no lo hacen. Hemos realizado un esfuerzo responsable ante la situación encontrada. La ruta para el Fortalecimiento de la Hacienda Pública ya se inició.

De haber sido aprobado el proyecto Ley de Lucha Contra el Fraude Fiscal, que se discute en la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa, estaríamos recibiendo alrededor de ¢8.000 millones al mes. Por otro lado, de contar con los controles que esta ley nos permitiría ejercer sobre las grandes casas de alquiler para ponerlas en regla, recuperaríamos alrededor de ¢20.000 millones que, según el sector hotelero, se pierden por carecer de ellos. No aprobar estos proyectos, además de perder ingresos importantes que podrían destinarse a programas sociales en diferentes áreas, para atender necesidades de quienes menos tienen y evitarse más endeudamiento, protege al evasor porque nos impide atacar los portillos legales y de control que permiten la elusión. La situación fiscal se agrava, aún más, por la resolución de la Sala IV, que afectó seriamente la recaudación por el impuesto a las personas jurídicas, del cual se esperaba un ingreso por ¢46.000 millones en el 2016.

Estamos contra el tiempo, la situación fiscal nos reclama tomar acciones inmediatas. Requerimos el apoyo del Poder Legislativo. La propuesta Fortalecimiento de la Hacienda Pública es clara y ya contamos con sus primeros componentes.

Insistir en que el Gobierno no ha tomado las acciones contra el gasto no responde a la verdad, porque ya tenemos resultados concretos y proyectos de ley a la espera de ser discutidos y aprobados. Además, a corto plazo, se remitirá un proyecto para regular pensiones “generosas” que reciben unos pocos costarricenses.

La ruta ya fue trazada, pero en su construcción debe prevalecer la visión país. No puede sujetarse ni a colores políticos, ni a intereses particulares. La responsabilidad es compartida, porque Costa Rica, somos todos.

Helio Fallas es primer vicepresidente de la República y ministro de Hacienda.