12 octubre, 2014

El Partido Liberación Nacional nació del amor por la libertad y del idealismo de quienes soñaron y luego hicieron realidad una patria diferente. Fue con esas banderas que nuestros padres construyeron la Segunda República, emblema de un estilo de desarrollo propio que forjó una nueva sociedad más inclusiva y próspera.

Liberación Nacional es el partido que más ha contribuido al desarrollo de la Costa Rica que nos llena de orgullo. Logramos reducir la pobreza y ampliar las oportunidades de bienestar para el mayor número de personas. La abolición del ejército en 1948 nos trajo paz y tranquilidad; también liberó miles de millones de recursos que se habrían consumido en gasto militar, para invertirlos en educación. Fortalecimos el seguro social y universalizamos sus servicios. Creamos el Instituto Costarricense de Electricidad, que llevó energía renovable y comunicaciones a todo el territorio nacional. Establecimos el sistema de parques nacionales, hoy estandarte de nuestra posición ambiental. Introdujimos a nuestro país en el mundo de la tecnología, con la atracción de Intel y cientos de empresas que le siguieron, brindando oportunidades de empleo de calidad a miles de jóvenes. Todas estas son conquistas lideradas por Liberación Nacional.

Ese enorme esfuerzo, sostenido por medio siglo, también terminó consumiendo el impulso y la energía transformadora de la Segunda República. Hoy llevamos ya algún tiempo de habernos estancado o de seguir retrocediendo en campos críticos como la pobreza, la equidad, la competitividad y la gobernabilidad. Hoy, Liberación no parece gozar de la confianza de nuestros compatriotas. Hoy, muchos nos perciben como parte del problema y no parte de la solución. Por eso, hoy estamos llamados a realizar esfuerzos distintos para lograr resultados diferentes. Hoy es hora de repensar la Costa Rica que queremos y, sobre todo, el camino para llegar a ella.

Restaurar la confianza ciudadana y liderar los tiempos que vienen, requieren un nuevo Liberación. El partido debe refundarse y renovarse. Estamos ante la oportunidad maravillosa de reemprender la lucha sin fin y hacer de nuestro querido partido un nuevo Liberación que guíe las transformaciones nacionales en el siglo XXI.

El nuevo Liberación debe poner el oído sobre el corazón del pueblo. Nos ha dicho que, junto a nuestros logros, en ocasiones también nos hemos equivocado. Hoy, aniversario de la fundación del Partido Liberación Nacional, es un momento apropiado para celebrar nuestros aciertos, pero también para disculparnos por nuestros errores, con acciones concretas que nos ubiquen nuevamente al servicio incondicional de la sociedad.

Colocar el nuevo Liberación al servicio de nuestra sociedad empieza por estar siempre dispuestos a escuchar, colaborar y trabajar en la construcción del bienestar colectivo, como una nueva forma de ver, de entender y de hacer política. Se contribuye a la sociedad siendo más abiertos y activos en la incorporación de sectores que se encuentren más allá de la política tradicional. Se contribuye a la democracia con propuestas que eleven la discusión política y nos lleven a un esfuerzo de superación permanente. Se contribuye, como oposición responsable, ayudando para que los asuntos de Estado avancen.

Un nuevo Liberación debe tener claro cual es su norte. Más que el Estado o el mercado, nuestra responsabilidad central es caminar junto con la nueva ciudadanía, respondiendo de manera moderna a sus necesidades de equidad y bienestar. Todas las instituciones, todos los sistemas y toda la organización social deben volver a girar y estar en función de la persona y de su bien-vivir. Queremos una sociedad en la que todos nos miremos con igual respeto y la solidaridad sea nuestra carta de presentación.

Pensar y hacer realidad una nueva Costa Rica requiere un nuevo Liberación, caracterizado por la nobleza de sus ideales y la frescura de sus propuestas, capaz de responder a la realidad con pragmatismo, desde una cantera de ideas nuevas, liberado de ideologías. Vamos hacia una Costa Rica más responsable en lo ambiental, más progresista en lo social, más moderna en lo cultural y más abierta en lo económico.

Para construir este remozado enfoque, el nuevo Liberación debe ser un partido joven. La innovación en ideas y en liderazgos es necesaria para enfrentar los retos que vivimos. Agradeciendo a aquellos que, por décadas, se dedicaron al Partido, debemos dar un salto generacional en cuanto a nuestros líderes, abriendo espacios de participación real a los jóvenes costarricenses que tienen la fuerza de las ideas, y que están dispuestos a asumir estas responsabilidades.

Con el empuje de las nuevas generaciones, el nuevo Liberación Nacional debe tener como objetivo una Costa Rica con identidad propia, sostenible, innovadora e inclusiva. Queremos un país en marcha hacia el tercer centenario de vida independiente, lleno de confianza por la claridad de nuestras ideas y la tenacidad de nuestro trabajo.

Para todo esto, el nuevo Liberación debe ser un partido con visión y con agallas para la acción, que hace lo que dice. Debe ser capaz de hacer planes pensando en la próxima generación, no en la próxima elección. Debe ser un apasionado promotor de un renovado proyecto país. Debe ser valiente y audaz para hacer las transformaciones que requerimos.

Construyamos juntos el nuevo Liberación, un partido con la capacidad para transformar a Costa Rica. Volvamos a soñar en grande. Enganchemos nuestro país a las estrellas más brillantes. Pensemos en la mejor Costa Rica que podríamos tener. Con paso firme y decidido, trabajemos juntos por convertirla en realidad.