3 noviembre, 2014

El cambio climático es una realidad, y en la provincia de Guanacaste año con año ha venido agravándose. La sequía provocada por un descenso de hasta un 50% de las lluvias ha repercutido en la disminución y el racionamiento del recurso hídrico. Los lugares más afectados están situados en las llanuras bajas y zonas costeras. A principios de los años 70, se iniciaron los estudios por parte de las instituciones públicas con el propósito de hacerle frente a esta complicada situación, con políticas de riego y suministro para un normal crecimiento y desarrollo de la provincia. Se visualizó la necesidad de construir infraestructura para aprovechar y disminuir el desperdicio de agua.

Guanacaste cuenta con una extensión de 10.140 kilómetros cuadrados; por un lado, las extensas llanuras que aprovechan las aguas del río Tempisque para su irrigación, y el Pacífico seco, caracterizado por enormes sequías y altas temperaturas con un promedio de 27,1 grados centígrados y con una precipitación anual que oscila entre: 1.500 - 2000 mm. El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), en su planta del complejo Hidroeléctrico Arenal, Corobicí Sandillal, en época de invierno incrementa la producción de energía, para lo cual envía a los canales unos 80 metros cúbicos de agua por segundo. Sin embargo, solamente un 50% es aprovechado; el remanente va al mar, desperdiciándose unos 500 millones de metros cúbicos por año.

En camino. Ante la preocupación de un futuro incierto, hace unos treinta años se iniciaron estudios con el propósito de proveer a la provincia del suministro de ese elemento vital para la vida como lo es el agua. El plan del Distrito de Riego Arenal Tempisque (DRAT) era construir 38,5 kilómetros de longitud de canales de riego. Sin embargo, el Canal del Sur (en operación desde 1980) solo logró 8,5 km. El Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (Senara) tiene diseñado los otros 30 km para favorecer a más de 8.000 hectáreas de cultivo, principalmente de Cañas y Abangares.

Se tiene contemplado además construir el embalse Piedras en las cercanías de Bagaces y del río Piedras, con una extensión de unas 900 hectáreas y con una capacidad estimada de 800 millones de metros cúbicos de agua. Además se pretende construir una planta hidroeléctrica capaz de generar unos 10 megavatios.

Con decisión, buena gestión y coordinación entre el Poder Ejecutivo y las instituciones públicas (ICE, Senara, AyA, Municipios), se pueden llevar a cabo en el mediano y largo plazo tan importantes proyectos. La necesidad de buscar una solución permanente está pendiente. El recurso hídrico existe, pero debe ser aprovechado. Se requiere determinación para solventar el problema, construir la infraestructura requerida, que abastezca principalmente las zonas más afectadas y así disminuir la gran explotación que en la actualidad se está dando en los mantos acuíferos (hasta de 95%, principalmente en las zonas costeras).

Guanacaste cuenta con un gran potencial para incrementar su desarrollo y generar empleo. Los agricultores, los ganaderos, las mipymes, las grandes empresas, el desarrollo habitacional y el turismo, incluyendo un nuevo impulso en los alrededores de la nueva represa, se verían beneficiados si se hacen realidad estos proyectos.

Guanacaste merece una oportunidad.

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