Además de haber sido 14 años ministro de Asuntos Exteriores, fue un excelente comunicador

 16 abril, 2016

Además de haber sido 14 años ministro de Asuntos Exteriores, fue, sobre todo, un excelente comunicador. Tenía el arte de aparecer siempre en los medios de comunicación, pues la democracia no puede vivirse sin comunicación. El último día de marzo del 2016, falleció en Bonn, Alemania, Hans Dietrich Genscher, ministro de Asuntos Exteriores alemán y ciudadano de honor de Costa Rica, declarado así en 1986.

En 1983, en una de sus visitas a nuestro país, el ministro Genscher me permitió ver el plan de trabajo tentativo de Europa con Asia Pacífico, que estaba en sus proyectos. Su objetivo era lograr un acuerdo entre Singapur, Malasia, Tailandia, Indonesia y otras naciones de esa región, a fin de que cada una estableciera un diálogo político permanente con Europa.

Genscher era el promotor de la idea, y según me confió querían hacer eso en 1984 en Costa Rica para toda América Central.

Establecer el puente formal con Europa. Genscher trabajó junto con Carlos  José  Gutiérrez, canciller de Costa Rica en la segunda mitad de la administración del presidente Luis Alberto Monge (1982-1986), en el importante proyecto de acuerdo para el diálogo permanente entre Centroamérica y Europa.

Durante 18 años, Genscher se desempeñó como ministro alemán. Primero fue cuatro años ministro del Interior. Le tocó enfrentar, en 1977, el terrible atentado a las Olimpiadas de Múnich, por un grupo de terroristas palestinos, conocido como Setiembre Negro, y luego fue vicecanciller de Alemania, siempre en el cargo de ministro de Asuntos Exteriores, durante 14 años, lo cual equivale en esa nación a ser el número dos de los gobiernos, primero, de Helmut Schmidt, y luego, de Helmut Kohl, en su coalición con el Partido Liberal.

Incansable viajero. Visitó siete veces Costa Rica y apoyó fuertemente el programa académico alemán (DAAD), que ha permitido tener hoy en Costa Rica un 25% de doctorados académicos graduados en Alemania. Viajó por todo el mundo, como jefe de la diplomacia de su país. Siempre tuvo una palabra de aprecio y cariño para Costa Rica.

El  haber sido designado ciudadano  de honor de Costa Rica lo sabía todo el mundo político  en Alemania. Así lo pude notar  las dos veces que serví como embajador de nuestro país en Alemania. 

Los detalles de un amigo. Una  vez, en 1981, durante  una gira de trabajo de nuestro ministro de Relaciones Exteriores  Dr. Bernd Niehaus, pudimos   visitar al presidente federal, al canciller Helmut Schmidt,  al líder de la oposición en ese entonces,  Helmut Kohl,  y en  la noche  se nos ofreció una cena en honor  de la pequeña delegación de Costa Rica. Todo en un día,  gracias  a las buenas relaciones con el ministro Genscher.

Estableció una especial relación con el presidente Luis Alberto  Monge, pues fue en esa administración que se puso en marcha el Diálogo  Centroamérica-Europa, el 28 de  setiembre de 1984.

Ese día  se  hicieron realidad los planes, que en el papel Hans Dietrich Genscher había mostrado un año atrás.

Este esfuerzo contó con el apoyo de muchas personas en  Europa y en América Central. Los Estados Unidos se oponían a esa relación, lo cual  pude observar en los archivos germanos; sin embargo, Costa Rica  vio que  allí se abrían nuevas oportunidades para una vieja tradición cultural de relaciones con Europa,  que siempre ha tenido nuestro país. Luego se  canalizaron hacia nuestros esfuerzos  de paz en la región.

Una democracia necesita comunicación. Hasta su muerte,  siempre  obtuvo atención de la opinión pública alemana. ¿Como lo hacía? Algo de su estrategia pude seguir. Siempre mantenía  en su equipo de trabajo expertos diplomáticos  en  manejo de la opinión pública. Cuidaba muchísimo los  detalles con  todos las personas  y los medios de comunicación, incluidos los caricaturistas, los cuales  le apoyaron en su larga  carrera política, de no pocos  problemas, de los que hábilmente salía delante.

Todas sus noticias importantes se daban de 8 a 8:15 de la noche, en el programa de primera audiencia noticiosa de la televisión  alemana.

Cuando viajaba fuera del país controlaba tiempos y movimientos para comunicar la noticia  a esa hora clave de la televisión, que la veía toda Alemania. Ningún medio  quedaba  fuera  de su atención. Todos merecían respeto.       

Pero lo más importante era   comunicar por radio. Su teoría, conocida en Alemania como genscherismo,  concedía especial atención a la radio. Era  un verdadero estratega para comunicar  en el momento oportuno, aunque fueran tiempo de vacaciones. Los periodistas sabían que él estaba siempre dispuesto a comunicar.

Cuando en 1977  llegó por primera vez  a Costa Rica, acompañando al presidente alemán Walter Scheel,  traía en su delegación a  25 periodistas.

Durante esos días organizamos un desayuno en las bananeras de Río Frío para que todos   pudieran conocer  adecuadamente uno de  nuestros principales productos de exportación.

Viajamos con seis avionetas. La luz, el color y la belleza del panorama mañanero impactaron e hicieron más  que  la organización  de la actividad.

Diariamente, en  su país, despertaba antes de las 6 a. m. para dar su primera declaración radiofónica a las 6:30 a. m.; otra  a las 7 a. m.; y, más adelante, participaba  en un diálogo más largo, antes  de su primera cita.

Viajaba  cada semana  fuera de Alemania, pero  regresaba a media semana.  En una caricatura  se decía que sobre el Atlántico  volaba un avión a Alemania y otro a Estados Unidos, y que  en los dos se encontraba Genscher.

Diálogo de San José. El punto fundamental de su aporte a Centroamérica y a Costa Rica  fue lograr que la Unión Europea viniera con sus  10 ministros de Asuntos Exteriores a nuestro país y  establecer  el Diálogo de San José, que reunió a las  cinco naciones de Centroamérica con la Unión Europea. El tema central fue el trabajo diplomático efectuado por Costa Rica para que esa actividad se realizara en San José.

Ello implicó un largo trabajo de nuestra Cancillería  en la  conocida  “Misión verdad”.

El 28 de  setiembre de 1884, la firma del Diálogo de San  José constituyó un paso importante en la diplomacia de nuestro país. Fue el inicio de lo que hoy conocemos como el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.

Siempre me decía: “¿Cómo está mi país?” . Preguntaba por el presidente, por los amigos, por la región. Conversar con él era como un examen de maestría, pues yo sabía que, a pesar de  haber dejado la política,  seguía observando todo y se hacía presente  en diferentes actividades, aunque hubiera pasado unos días en el hospital cuidando su débil corazón, el cual siempre  palpitaba por Costa Rica.

El autor es diplomático.