Opinión

Sin gallina, sin huevos y sin oro

Actualizado el 17 de noviembre de 2016 a las 12:00 am

El problema fiscal del país debe afrontarse desde una perspectiva integral

Opinión

Sin gallina, sin huevos y sin oro

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El problema fiscal no puede afrontarse como uno ocasionado exclusivamente por faltante de ingresos. Se debe abordar desde una perspectiva integral, partiendo de medidas estructurales de racionalización efectiva del crecimiento del gasto público y de reformas de la institucionalidad pública.

El primer paso lo debe dar el Gobierno (en esto tienen vela los tres poderes), que debe responsabilizarse y comprometerse a regular y racionalizar el crecimiento del gasto público e incorporar el concepto de eficiencia.

Antes de hablar de cambios en los impuestos, se debe regular el gasto especialmente en rubros como pluses salariales y pensiones (en lo que ya se ha ido avanzando en la Asamblea Legislativa), así como incorporar reglas fiscales que le pongan techo al crecimiento de los gastos corrientes.

Si el Gobierno se compromete en cuanto a la reducción del gasto público, la Cámara de Industrias de Costa Rica, en representación del sector industrial y de servicios a la industria, estaría dispuesta a discutir cambios como migrar del impuesto de ventas a un impuesto al valor agregado (IVA), modernización del impuesto sobre la renta y reformas en la gestión de tributos.

Déficit. Entre el 2007 y el 2015, los ingresos del Gobierno crecieron en términos reales un 29%, pero el gasto en remuneraciones (salarios y pluses) un 100% y en transferencias (que a su vez se usan para pagar salarios) un 131%. Lo anterior ha producido un preocupante deterioro en las finanzas públicas, llegando en el 2015 a un déficit del 5,9% del PIB. Por su parte, la deuda pública pasó de un 25% a un 43% del PIB entre el 2008 y el 2015.

IVA. El eventual IVA debe mantener la tasa en un 13%, pero ampliar la base de contribuyentes, particularmente en servicios, y exonerar o establecer tasas diferenciadas a la cantidad más mínima posible de bienes o servicios, teniendo en cuenta un tratamiento similar a los insumos que se requieren para producirlos.

Renta. Debemos desarrollar una tarifa única de impuesto sobre la renta para las personas jurídicas y otras entidades económicas similares, con la salvedad de un régimen de tributación simplificada y de un tratamiento fiscal más adecuado a la micro y pequeña empresa. Y salvo razones de incentivo de actividades estratégicas para el desarrollo nacional o regional, como principio general, toda entidad debe tener las mismas reglas de tributación.

Gestión de tributos. El gobierno debe mejorar la recaudación y ejecutar varias de las propuestas del nuevo Código Tributario Modelo del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias para un mejor balance de atribuciones de la administración tributaria y los derechos de los contribuyentes.

También debe migrar definitiva a la facturación electrónica, mudar todos los procesos tributarios actuales a sede electrónica y que se ponga en la mesa de discusión la posible creación de una agencia tributaria.

¿Carga baja? Falso. La Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR) contradice la tesis de que el ajuste fiscal debe hacerse solamente del lado de los ingresos tributarios porque el país tiene una baja carga tributaria, pues eso es una falacia.

Cuando, además de los impuestos, se incluyen cargas sociales y otros ingresos fiscales, la OCDE señala que Costa Rica tiene una presión fiscal mayor con respecto al PIB (22,5%) que el promedio de América Latina (21,7%). No lo dice la CICR, lo dice la OCDE.

El Banco Mundial, en el informe Doing Business 2016, demuestra que la tasa total de impuestos sobre las ganancias comerciales que pagan las empresas que tributan es alta (58%) y ocupamos el puesto 27 entre 189 países.

En otras palabras, las que pagan, pagan mucho. No lo dice la CICR, lo dice el Banco Mundial.

De hecho, el Doing Business 2017 señala que en comparación con ese 58% nuestro, el promedio de tasa de impuestos que pagan las empresas en América Latina es de un 46% y en la OCDE de un 41%.

Si seguimos creyendo que es aumentándoles los impuestos a estas empresas que generan la mayor cantidad de empleos y de desarrollo, y que ya pagan más que en la región y que en el mundo desarrollado, vamos a quedarnos sin la gallina, sin sus huevos y sin el oro.

El autor es presidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica.

  • Comparta este artículo
Opinión

Sin gallina, sin huevos y sin oro

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota