Opinión

El futuro promisorio de Ecuador

Actualizado el 24 de enero de 2013 a las 12:00 am

Carlos Alberto Montaner ofende ladignidad del pueblo ecuatoriano

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El pasado 13 de enero, en la sección de opinión de diario LaNación, se reprodujo un artículo del señor Carlos Alberto Montaner titulado “Ecuador y lasrazones de Su negro futuro”, título que a manera de premonición perversa lanza casi una maldición a la que renuncio y rechazo firmemente. Ofende la dignidad del pueblo ecuatoriano y vulnera principios elementales de una práctica periodística ética y responsable.

Las falsas aseveraciones no buscan la exposición legítima de un criterio basado en informacíón real sino la promoción, por contraste, de un modelo de sociedad capitalista y neoliberal de la cual Montaner es su ferviente soldado. El está haciendo justamente lo que critica, pues no se puede con el pretexto de libertad de expresión decir lo que se nos viene en gana.

1. Es conveniente señalar que el cambio de época que vive el Ecuador es histórico y, contrariamente a los adjetivos peyorativos con los que con insolencia se permite el señor Montaner calificar la voluntad de los ciudadanos de nuestro país, su futuro es promisorio. Esta transformación se ha construido con el amplio apoyo de los ecuatorianos. No en vano hemos recibido el respaldo de la votación en seis ocasiones seguidas: el 72% del pueblo ecuatoriano apoya la actual gestión y la reconoce como positiva.

2. La nada inocente referencia de Montaner al Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas (PNUD) evita informar la posición de Ecuador, que en esta escala se encuentra en categoría alta ya que ocupa el puesto 83 de 187 países, segun la clasificación del propio PNUD. A continuación, algunos datos que sustentan lo que el señor Montaner quiere falsificar de la realidad: desde enero de este año se incorporó el aumento salarial decretado por el Gobierno a $318; en 2012 fue de $292. El desempleo se ubicó en diciembre del año que acabó en 4,12%, cifra que está por debajo de la media regional y de otros países sobre los que pontifica el articulista. Además, el coeficiente de Gini que mide la desigualdad bajó de 0,46 en 2011 a 0,44 en 2012, es decir, se redujo la brecha.

3. En cuanto a los rasgos que señala Montaner de las sociedades triunfadoras, es preciso comentar el sesgo atrevido con el que busca, sin fundamentos, lesionar la imagen de la Revolución Ciudadana. Los hechos desdicen lo que el político-comentarista sostiene: al inicio del mandato, el presidente Rafael Correa recibió un país devastado económicamente; sin embargo, la férrea voluntad política de cambio y su convicción de desarrollo social lograron que desde ese año hasta 2012 la pobreza por ingresos en el Ecuador se redujera en 1,33 puntos porcentuales en el cuarto trimestre del 2012, ubicándose en el 27,31% frente al 28,64% del mismo período del año anterior. De igual manera, la incidencia de la extrema pobreza medida por ingresos pasó del 7% en setiembre del 2007 a 4,7% a setiembre del 2012. La relación de ingresos entre más ricos y más pobres cayó 10 puntos y en junio del 2012 la extrema pobreza decreció a un dígito.

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4. El Ecuador del futuro será donde el capital no domine y someta al ser humano y sus genuinas libertades. Los países que pone de ejemplo el editorialista hoy se desmoronan en medio de un sistema donde las clases medias están en extinción y los desempleados, como en el sur de Europa, cada vez aumentan más. ¿Negará Montaner que los ciudadanos a través de varios movimientos (Ocupa WaIl Street, Los Indignados, entre otros) en todo el mundo luchan en contra de un modelo que ha demostrado su insostenibilidad y voracidad avasallando personas y hasta a la misma naturaleza?

5. Es absurdo comparar procesos políticos y culturas tan diferentes como lo hace Montaner. Por ejemplo, Holanda, país mencionado, seguramente no lidia con tantos conspiradores y asalariados de la ClA como para promover una “insubordinación policial” que en el fondo fue el disfraz de un atentado a la democracia en Ecuador.

6. La supuesta confrontación en Ecuador del Gobierno con la prensa es una premisa falaz. Ni el presidente ni sus colaboradores más cercanos tienen conflicto alguno con el ejercicio honesto y comprometido de los periodistas. La batalla que se libra es contra la mentira. Esclarecer mentiras no es destruir la reputación de nadie; la transparencia no puede llamarse desprestigio y exhibir la verdad no es un ataque. En este país no hay limitaciones para el ejercicio periodístico, no hay ni un solo periodista detenido por sus opiniones, no se ha cerrado ni un solo medio como consecuencia de su línea editorial y existe absoluta libertad de expresión. En este contexto se ha hecho más de lo que cierta prensa, con vicios de corrupción, pueda reconocer sobre los esfuerzos para favorecer la democratización de la comunicación y la mejora de las condiciones laborales de periodistas. De hecho, el Gobierno decretó un incremento salarial significativo para quienes ejercen este oficio a un mínimo de 817 dólares si cuentan con titulo profesional. Ha exigido que las empresas mediáticas otorguen estabilidad laboral a los periodistas acabando con la precarización. ¿Acaso no es contribuir con estas políticas a la plena libertad de prensa con profesionales mejor remunerados, dignificados y capacitados?

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7. En Ecuador las elecciones, por primera vez en la historia, se realizan mediante cuotas de espacios publicitarios, claro ejemplo de democracia donde se evita que candidatos con grandes chequeras obtengan ventajas frente a otros que cuentan con escasos recursos. Todos los medios, incluidos los públicos, están obligados por ley instaurada durante este gobierno a dar igual espacio a todas las agrupaciones políticas.

Ecuador es un Estado de derecho; en nuestro país se respetan los acuerdos y los contratos. En casos como la OXY y Chevron, las empresas fueron enjuiciadas y expulsadas porque incumplieron sus obligaciones. Una política clara permite hoy en día que en Ecuador varias empresas de las naciones que se citan como ejemplos en el artículo estén en el país y deseen ampliar su inversión.

La andanada y letanía de imprecisiones de Montaner no sorprende. Lo suyo no es el periodismo, es la politiquería. Lo lamentable es que encuentre espacios en medios de comunicación para ejercer un proselitismo disfrazado de opinión e información.

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