Opinión

Nuestro futuro eléctrico

Actualizado el 04 de julio de 2013 a las 12:00 am

Sorprende que el ICE pretenda seguir construyendo más plantas caras

Opinión

Nuestro futuro eléctrico

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Durante el pasado Foro de Energía 2013, organizado por la Cámara de Industrias de Costa Rica, el público asistente tuvo la oportunidad de escuchar un abanico de soluciones tecnológicas innovadoras, con el fin de poder enfrentar la problemática de las altas tarifas eléctricas que agobian tanto al sector productivo como al bolsillo del abonado residencial. Sin embargo, no hubo en esta ocasión ningún enfoque o solución de índole política, legal o de estrategia energética nacional, pues no asistieron al evento las autoridades del ICE ni del Minae, a pesar de haber sido invitadas con suma anticipación.

Una de las ponencias más reveladoras sobre la problemática fue la del ingeniero Salvador López, quien tiene a su cargo el Centro Nacional de Despacho de la Energía en el ICE. Dos de los conceptos fundamentales expuestos sobre la operación del sistema eléctrico fueron: 1) Se requieren estudios muy amplios de penetración de las plantas con fuentes renovables para determinar su máxima capacidad a instalar, para que no afecte la seguridad operativa del sistema eléctrico nacional, pues hay serias restricciones técnicas para el desarrollo ilimitado de plantas con estas tecnologías, en especial por el perfil altamente errático e impredecible de su producción. 2) La energía eléctrica renovable no es necesariamente la más económica, pues siempre va a requerir un respaldo complementario de energía firme como son la hidro-, la térmica y la geotérmica.

Las conclusiones del ingeniero López fueron: 1) Para cubrir toda la demanda eléctrica en los meses de verano solo con plantas a base de fuentes renovables, habría que construir plantas adicionales con 1.800 megavatios de potencia, y su impacto en muchas cuencas hidrológicas podría ser poco amigable con el medioambiente de la zona. Esa capacidad extra produciría excedentes energéticos del 40%, o sea, de 4.000 GWh anuales durante los meses lluviosos, que a lo mejor no podrían ser colocados en la región, obligando a botar agua en la mayoría de las plantas. Eso implicaría la limitación en el despacho de las plantas de filo de agua, eólicas y solares en los meses de invierno, incidiendo con ello en el incremento de tarifas para esa eventualidad. 2) Por eso, se recomiendan más plantas de generación geotérmica y de embalse plurianual como la del Diquis, con el fin de suplir la energía en los meses de verano y largos periodos de sequía.

PUBLICIDAD

Deseo referirme a dos de los aspectos expuestos con gran claridad por el ingeniero Salvador López.

Primero. Respecto al irrebatible concepto fundamental de que, por ahora, las tecnologías renovables no son las más económicas, sus repercusiones las estamos viviendo actualmente con el excesivo incremento en las tarifas eléctricas. Han sido mayoritariamente los costos de construcción y de financiamiento de las nuevas plantas del ICE, los que han encarecido las tarifas, de acuerdo con un estudio de Aresep. No han sido los gastos en combustibles fósiles, ni la compra de energía a los privados, como nos habían hecho creer. El ICE y la CNFL han construido plantas eólicas y de filo de agua, a tres veces el costo de los privados, con los altos cargos de su financiamiento, vía fideicomiso, a la tarifa eléctrica.

Segundo. Pese a la veracidad de lo anterior, sorprende que el ICE pretenda seguir construyendo más plantas caras y de alto costo de producción bajo su tutela, cuando perfectamente puede seguir licitando la compra de energía privada a largo plazo, a un costo mucho menor, tal como lo ordena la directriz presidencial. El ICE no puede evadir la responsabilidad legal que le confiere el Segundo Protocolo de Integración Eléctrica Centroamericana, respecto a colocar en la región, como comercializador único nacional, los excedentes de energía que se producen, o que se producirían en los meses lluviosos, en muchas plantas de filo de agua privadas, de bajo costo de construcción y operación, que, de construirse, reducirían en gran medida el costo de producción térmica en los meses de verano.

Tercero. Si el ICE sabe que la problemática es más severa en los meses de verano, cuando la demanda llega a ser cubierta en algunos días, casi en un 33% del total, con energía térmica, ¿por qué insiste en un proyecto tan caro y difícilmente financiable como el de P. H. Diquis, cuando una planta de gas natural en ciclo combinado de la tercera parte de su costo, y con solo dos años de periodo constructivo, sería otra de las soluciones idóneas para esos meses?

Ojalá que la insistencia del ICE no sea producto de los fuertes intereses económicos provenientes del sector que, por décadas, se ha dedicado exclusivamente a la construcción de represas.

  • Comparta este artículo
Opinión

Nuestro futuro eléctrico

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota