El año pasado las autoridades lograron frenar 8 fiestas, este año han sido 22

 19 julio

Son un dolor de cabeza, cada vez más difíciles de controlar y cada vez más peligrosas, pues exponen a riesgos a adolescentes y jóvenes. Las fiestas para estudiantes antes solo se hacían al final del curso; sin embargo, ahora tienen lugar en cualquier momento del año. Dejaron de ser el festejo de quienes estaban próximos a terminar el quinto o sexto año y hoy los organizadores invitan a jóvenes de todos los niveles de colegio.

El director del Instituto Costarricense contra las Drogas (ICD), Guillermo Araya, hizo la advertencia: “A los narcotraficantes les interesa un público cada vez más joven y si no actuamos todos en conjunto, muy pronto sus tentáculos podrían llegar a las escuelas”.

Redes sociales, centros comerciales, parques, cualquier vía es utilizada por los organizadores para invitar jóvenes a estas fiestas en donde pueden encontrar licor, sexo y drogas. Sí, dejaron de ser un lugar donde los jóvenes tomaban licor y fumaban tabaco, ahora consumen marihuana, cocaína, drogas sintéticas, como la K2, y hasta medicamentos de uso ilegal como la ketamina.

Prevención. El ICD y la Fuerza Pública se han unido para actuar. Según ha indicado Araya, la estrategia es prevenir, de manera que cuando reciben un aviso de un profesor, padre, estudiante o cualquier persona, sobre una actividad en gestación, tratan de frenarla. El año pasado lo lograron en ocho casos y en cuatro debieron actuar e interrumpir su desarrollo. Este año ya han evitado 22.

Ante esta realidad, los padres y las madres, responsables de sus hijos, deben estrechar con ellos la comunicación. Deben acercarse a los centros educativos y unirse a esta lucha contra las fiestas que ponen en riesgo a los menores de edad. Deben instarlos a involucarse en actividades acordes con estilos de vida saludables que les permitan a los jóvenes divertirse, recrearse y socializar.

Según el Código de la Niñez y la Adolescencia, los progenitores son los responsables de la salud y la seguridad de sus hijos. En ese sentido, es su obligación interesarse por lo que ellos están haciendo, y para ello es necesario fortalecer el vínculo con ellos y, sobre todo, establecer límites.

Según la Encuesta Nacional sobre Tráfico de Drogas en educación secundaria del 2015, elaborada por el ICD, un 41% de los jóvenes dice que es fácil conseguir drogas en su comunidad y 32 de cada cien aseguran que también hay facilidad para conseguirlas en el colegio.

Como ven, la situación no es fácil y requiere el compromiso de cada uno y el cumplir bien el rol que les corresponde en esta lucha: padres y madres, colegio y autoridades.

La autora es presidenta del Colegio de Profesionales en Orientación.